Empezó a mover la pelota y la mandó lejos, muy lejos. Ya en ese momento no
podía importarme nada, ni la pelota ni nada, ¡solo quería salir de ahí y
salvarme!
Me levanté y empecé a correr de nuevo, con todas mis fuerzas. El espíritu me
seguía, lo sentía cerca… hasta que de repente ¡me choqué con alguien! Creo
que trabajaba en el cementerio; solo escuché que gritó algo raro. Y de una
manera muy misteriosa, el espíritu desapareció.
Cada vez tenía más miedo, eso no me había tranquilizado. Empecé a correr
una vez más, cada vez más rápido o lo que aún podía. Trepé nuevamente la
reja y crucé desesperadamente a casa.
Ya pasó un mes de aquel día y aún hoy me despierto a media noche sudando y
creo ver una sombra...También siento respiraciones cerca, pero me doy vuelta
e intentó volver a dormirme de nuevo. De alguna manera, volver a soñar me
aleja de aquellos pensamientos.
6