Una tarde de verano
Era una tarde de verano de mucho calor y con mis amigos estábamos jugando
a la pelota en la puerta de mi casa. Enfrente hay un cementerio, el cual
siempre nos dio miedo; además se rumorea que hay hechos extraños ahí.
Ya se estaba haciendo tarde así que decidimos patear por última vez. Pero
pasó lo peor, ¡se nos fue la pelota para el cementerio, que ya estaba cerrado!
Pero de alguna manera debíamos recuperar nuestra pelota. Lo más probable
era que no nos la devolvieran, así que había que tomar coraje ¡y animarnos!
Mis amigos no me quisieron acompañar, así que tuve que ir solo, trepé la reja
y cuando caí al otro lado, sentí que alguien me estaba mirando… Sentí
escalofríos, pero no había nadie ahí.
Empecé a caminar y no veía la pelota. Cada vez me metía más adentro ¡y más
miedo tenía! Miraba para todos lados, escuchaba muchos ruidos.
De repente vi la pelota, la agarré y sentí unas ganas terribles de salir
corriendo…¡Solo quería huir de ahí cuanto antes!
Cuando me di vuelta para hacerlo, vi una sombra que balbuceaba, se estaba
acercando muy rápido hacia mí, pensé que me iba a desmayar del miedo.
Empecé a correr lo más rápido que pude, pero me tropecé. ¡No podía creerlo,
parecía una pesadilla!
Me quise levantar y agarrar la pelota, pero ya era tarde porque el espíritu ya
estaba adelante mío, me hablaba, se movía, pero yo no podía entenderlo.
5