discriminación social. Esto se traduce en sesgo constante a la hora de estimar porcentajes o recopilar información demográfica y / o sanitaria( 11).
Nuestro sistema salud tiene desafíos pendientes para poder otorgar una atención adecuada a la población trans. Informes de DDHH en diversidad sexual que realiza anualmente el MOVILH 5, evidencian que el 96 % de la población de ésta comunidad fue cuestionada por su identidad de género por parte del equipo de salud durante el año 2017( 11). Surge la necesidad de avanzar hacia una salud más integral para personas trans, reconceptualizando el paradigma médico que tradicionalmente ha dominado la práctica. Tanto por desconocimiento como por una cultura discriminatoria, los equipos de salud tienen una deuda pendiente con el abordaje correcto de las personas transgénero y se hace primordial el despatologizar las identidades trans e implementar medidas que lleven a la no discriminación.
Ser trans no es sinónimo de patología. La WPATH emitió un comunicado en mayo de 2010 instando a la despatologización de la variabilidad de género en todo el mundo( 1). La variabilidad de género se define como el grado en que la identidad y / o expresión de género difiere de las normas culturales prescritas para personas de un sexo en particular. Este concepto es muy distinto a la disforia de género, que es el diagnóstico médico establecido en el DSM-V y que se refiere a la incomodidad o malestar causados por la discrepancia estereotipada entre identidad y sexo biológico( 2).
En este contexto, sólo algunas personas con variabilidad de género experimentan disforia de género en algún momento de sus vidas; es decir, la disforia de género no es un hecho inherente al ser trans, sino más bien, producto de la estigmatización y discriminación que aún persiste en nuestra sociedad. Es así, que el aumento de las tasas de trastornos del ánimo, suicidalidad, ansiedad y abuso de sustancias en personas transgénero puede entenderse como una reacción a las experiencias de rechazo social y familiar, y no como un hecho inherente a ser trans( 12).
Muchas personas que experimentan disforia de género, logran encontrar un rol y expresión de género que les es cómoda, puesto que el acompañamiento y el apoyo asistencial tanto por la familia y / o redes de apoyo( medicina, psicología, y otros agentes de salud), son fundamentales para ayudar a derribar las barreras históricamente impuestas asociadas con estereotipos colectivos. De este modo, se vislumbra activamente que el problema no es la
ORIGINALES: Atención de Salud y Género
identidad de género, sino la transfobia( 13).
En un plan estratégico hacia la educación y sensibilización, en Junio del 2012 el Ministerio de Salud de Chile publica la Circular 21, instructivo de atención a personas trans en la red asistencial de salud. En este documento se exponen recomendaciones sobre: identificación de la persona como trans masculinos o trans femeninas, registro de la información en la ficha clínica y otras recomendaciones generales, en lo que respecta a una atención de un carácter inclusivo. Sin embargo, la recepción y difusión en cada uno de los servicios de salud ha sido lenta, determinando desconocimiento de los y las profesionales sobre la existencia de estas normativas referentes a atención de población trans( 14).
Recientemente, la Comisión de Género y Salud del Colegio Médico de Chile( COLMED), inicia un nuevo esfuerzo hacia la difusión de esta Circular, creando una infografía publicada el 23 de Junio del 2018, con fines educativos para los / las profesionales de salud. En este escenario, es perentoria la necesidad de generar protocolos a nivel nacional que aseguren una atención integral para toda la población trans, reconociendo un flujograma desde los centros de atención primaria hasta llegar a intervenciones de nivel terciario.
PRESTACIONES ESPECÍFICAS EN SALUD TRANS
Hoy en día, el acceso a atención en salud para las personas trans se ve obstaculizado en distintos niveles. En estas circunstancias, es fundamental definir un plan estratégico para cubrir las necesidades específicas en salud de esta población.
Un primer punto a entender: no es la identidad trans en sí misma lo que conduce a la consulta médica, sino la relación con el conjunto de normas sociales que dificultan el vivir cotidiano, lo que se traduce en estigmatización( 15). Es relevante destacar que esta estigmatización es exacerbada cuando la propia identidad debe ser confirmada por una tercera persona.
En Chile, contamos con algunos policlínicos que con mucho esfuerzo frente a barreras burocráticas y en ocasiones institucionales, han logrado abrirse espacio como los primeros centros de identidad de género del país. Entre éstos encontramos: el policlínico del Hospital de Las Higueras de Talcahuano, el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso, el Hospital de Puerto Montt, Hospital El Pino, Hospital San Juan de Dios, el Hospital
5 Movimiento de integración y liberación homosexual
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Cuad Méd Soc( Chile) 2018, 58( 2): 49-55