CRÍMENES POLACOS CONTRA LOS ALEMANES ÉTNICOS EN POLONIA crimenes_polacos | Page 102
20 policías, de bayonetas armadas, recibieron su comida; a los presos no se dio
nada.... Miembros de nuestra comuna nos relataron cómo el niño Peplau que estaba
para recibir la primera comunión en Alexandrowo, fue cargado, traspasadocon la
bayoneta, por un soldado polaco, por el mercado de Alexandrowo. No estaba
muerto, y decían que gritó tanto que los propios civiles polacos quedaron indignados.
De nuestra comunidad fueron abayonetados, por soldados polacos acompañados de
civiles, los hermanos Karl y Lydia Schulz de Zbrachlin; fueron luego empujados ha c i a
dentro de su casa, en que los soldados pusieron fuego, de manera que los dos
hermanos murieron quemados.
El 12 de septiembre acompañé a mi marido a Slonsk, al entierro de 22 populares
alemanes. Los cadáveres estaban horriblemente mutilados. El alemán Wiesner tenía
las piernas fracturas, el carnicero Keller tenía la cara agrietada a bayoneta, al
muchacho Daniel Leischner le había cortado la nariz y las orejas. Su rostro estaba
todo desfigurado.
Su padre también había sido asesinado. Según me contaron los miembros de la
comunidad de Slonsk, las hijas del profesor Daasse fueron obligadas por soldados
polacos a desnudarse, s iendo luego violadas por ellos. En Slonsk fueron asesinadas 48
personas, en su mayoría hombres. En la región de Slonsk se sentía el lleno de
cadáveres, por todas partes. Me contaron que soldados polacos habían cortado la
cabeza de Frau Agathe Leischner.
Fuente: WR II.
67. La cabeza completamente aplastada - el ojo derecho agujereado. -
Homicidio de Poschadel.
El testigo David Poschadel, obrero en Slonsk, depuso bajo juramento:
El jueves 7 de septiembre de 1939, seguí a Ciechocinek, en cuanto mi hijo llevó la
vaca al campo. En la vuelta de la ciudad, encontré a mi hijo que estaba siendo
conducido por un soldado. Mi hijo tenía 36 años de edad. No tuve el coraje de habla r
con él. Mi hijo tampoco dijo nada; sólo me miró y lloró. Lo encontré, ya enterrado, el
domingo, día 10 de septiembre. Yacían en una zanja en el terreno de mi vecino
Glaesmann. La cabeza estaba completamente aplastada, en el cuerpo tenia muchas
heridas penetrantes producidas por bayonetas, el ojo derecho estaba agujereado. En
el pecho había recibido un tiro.
Fuente: WR II.
68. Los cadáveres en la zanja llena de agua de estiércol.
El testigo Bruno Hanse, labrador en Ostwehr, depuso, bajo juramento:
En la noche del 8 de septiembre de 1939, fui conducido, con otros alemanes por
soldados polacos, hasta la propiedad Michalowo. Nos mandaron formar en dos fi l a s,
una detrás de la otra, detrás de un granero de aquella propiedad. Nos quedamos c on
la cara junto a la pared. Un teniente delgado, de pelo negro, 1.67 m. de altura,
mandó a los soldados desatar las palas. Estas palas se colocaron delante de nosotros .