José A. Fraire Cervantes l François Boucher
El otro proceso es la calificación territorial. Éste tiene que ver con la
incorporación y reconocimiento explícito del conjunto de recursos territoriales
que definen la calidad y el carácter único de un producto. Durante el proceso
de construcción territorial de un producto los actores involucrados interactúan
entre ellos en procesos de negociación, lo que representa un fuerte momento
de aprendizaje y de formación, así como para el desarrollo de capacidades
empresariales y de negociación.
A continuación se amplía el tratado sobre estos dos procesos.
Activación colectiva
En su forma clásica una acción colectiva se define como la acción de un
grupo, justificado por un objetivo común, para producir un bien colectivo o
un bien común (Olson, 1965 citado en Bridier, 2011). Dentro del enfoque
SIAL, la puesta en marcha de estas acciones colectivas permite transformar las
ventajas pasivas de un territorio en ventajas activas,5 generando así un proceso
de activación de sus recursos específicos.
Para Boucher (2004), el proceso de activación requiere de dos etapas: en
primer lugar, es necesario una acción colectiva de tipo estructural. Esta etapa
está caracterizada por la creación de un grupo (e. g. organización, sociedad,
cooperativa) que será la encargada de llevar a cabo las gestiones que conducirán
a la consecución del “bien común”. La creación de este grupo implica una
negociación al interior del territorio sobre la conformación del “club” que más
adelante tendrá derecho de exclusividad y de manejo sobre el bien colectivo
construido (i. e. el queso artesanal).
La segunda etapa es denominada “acción colectiva funcional”. Esta etapa
implica la construcción del bien colectivo en relación con la calidad. Durante
esta etapa la acción colectiva trasciende el ámbito de negociación interna
hacia la negociación de los actores locales organizados con actores externos.
De esta forma:
[...] la acción colectiva se vuelve hacia el exterior del grupo, con el fin de hacer
reconocer el producto, luchar contra la usurpación, garantizar su promoción y
aumentar su notoriedad en los mercados. La acción colectiva se lleva, así, hacia
otras arenas para el reconocimiento por los gobiernos locales y las instituciones
del estado. (Bridier, 2011:133).
Las ventajas pasivas son elementos específicos del territorio dado y las ventajas activas se
obtienen por la “activación” de las ventajas pasivas mediante la realización de acciones
colectivas. Al respecto ver los trabajos de H. Schmitz.
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