Gisela Espinosa Damián l Martha Patricia Catañeda Salgado
Pese a que el solar no tiene la misma importancia en todas las regiones y en
algunas no existe, encierra un gran potencial para enfrentar el déficit alimentario.
Ahí se cultivan plantas comestibles y medicinales, verduras y frutales, se crían
aves de corral o cerdos; las actividades del solar permiten diversificar la dieta,
tener a la mano medicamentos naturales y, en caso de buena producción, hasta
obtener ingresos monetarios, lo cual fortalece el mercado local o regional.
Ese espacio prioritariamente femenino se aprovecha de manera intensiva y
se convierte en un pequeño laboratorio de biodiversidad y agroecología, casi
siempre ajeno a agroquímicos, semillas transgénicas y variedades in