Gisela Espinosa Damián l Martha Patricia Catañeda Salgado
Concepto (com)prometedor, más aún porque en México se ha reconocido el
derecho a la alimentación y el Estado es garante del acceso a una “alimentación
nutritiva, suficiente y de calidad”.21 La seguridad alimentaria y el derecho a
la alimentación se prometen en un momento en que los efectos presentes y
futuros del cambio climático son alarmantes, pues se espera un crecimiento
demográfico mundial del 50% entre el 2000 y el 2050,22 y simultáneamente se
prevé una caída de rendimientos agrícolas. Aunque hay incertidumbres respecto
al comportamiento del cambio climático y sus consecuencias para la producción
de alimentos (Conde, 2005), se estima que en el 2050 la disponibilidad de
calorías per cápita será menor que en el 2000 y que la desnutrición infantil se
elevará en 20% en el mismo periodo (Nelson, et al., 2009).
En México, entre el año 2000 y el 2050 se prevé un aumento demográfico
del 29% –menor en 21% al crecimiento de la población mundial–, sin embargo,
también se prevén desastres agrícolas producidos por el cambio climático, por
ejemplo, aumentará la vulnerabilidad y disminuirán los rendimientos y las
superficies aptas para el cultivo en la mayor parte de los maizales de temporal
(Conde, et al., s/f). La caída productiva se vislumbra ahora, cuando México
importa la cuarta parte del maíz que consume.
Al cambio climático se yuxtapone la crisis alimentaria mundial que en
2007 encareció en un 60% los alimentos. La especulación en los mercados de
alimentos, el uso creciente de éstos para producir biocombustibles y el aumento
de la demanda en países como China e India, promovieron la escasez de bienes
y aumento de precios. Las articulaciones entre la crisis alimentaria con una
aguda problemática financiera, energética, productiva y ambiental del planeta,
muestran la profundidad y las raíces compartidas de una crisis civilizatoria23,
asociada a la racionalidad instrumental modernizadora que prometió progreso
y desarrollo y que ha producido más desigual dad social, deterioro ambiental
y hambre (Bartra, 2011, Rubio, 2011).
Sería erróneo aislar los efectos del cambio climático de los factores
socioeconómicos o tecnológicos. Especialistas en cambio climático y agricultura
Tanto el artículo 4º como el 27º constitucionales se adicionaron mediante decreto en el Diario
Oficial de la Federación el 13 de octubre de 2011. Cámara de Diputados del H. Congreso de
la Unión.
22
Estadísticas demográficas (http://www.hispanidad.info/demograf3.htm) 2 de mayo de 2011.
23
Al respecto, retomamos la noción propuesta por Bolívar Echeverría (1994:69), según la cual la
crisis civilizatoria es el resultado de la imbricación de las crisis económicas, sociales, políticas
y culturales, es decir: “Cuando hablamos de crisis civilizatoria, nos referimos justamente a
la crisis del proyecto de modernidad que se impuso en este proceso de modernización de
la civilización humana: el proyecto capitalista en su versión puritana y noreuropea, que se
fue afirmando y afinando, lentamente, al prevalecer sobre otros alternativos, convertido en
un esquema operativo capaz de adaptarse a cualquier substancia cultural y dueño de una
vigencia y una efectividad históricas aparentemente incuestionables.”
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