Crisis Civilizatoria | Page 39

Género, seguridad alimentaria y cambio climático determinadas actitudes y comportamientos más cercanos a las circunstancias concretas de los sujetos…” (Op. cit.:175). En su correspondiente nivel de análisis, las prácticas de cuidado al interior de la UDC pueden ser interpretadas, entonces, como un núcleo articulador de acciones económicas y reproductivas realizadas por las mujeres desde la cotidianidad para enfrentar los efectos de la crisis alimentaria y del cambio climático, aportando evidencias de que la sustentabilidad se puede lograr a través de mecanismos no depredadores, pero sin dejar de lado que se requiere, al mismo tiempo, reconocer y modificar tanto las condiciones como las relaciones de género que reproducen a su interior la desigualdad entre los géneros y las generaciones. Promesas y derechos en un contexto crítico Antes, traíamos hongos, zarzamoras y berenjenas silvestres del bosque, con la tala “clandestina” casi ya no hay. El tiempo es más caliente, entran plagas y aumenta el costo de los cultivos (Cherán, Michoacán). Antes crecían bien nuestros pollos, ahora, por tanta lluvia se enferman y tenemos que comprar (Zinacantán, Chiapas). Ahora hay menos pescado debido a la contaminación de los ríos, esteros y lagunas (Cárdenas, Tabasco). Dadas las premisas contextuales y teóricas planteadas en los dos apartados anteriores, volvemos al tema alimentario. Actualmente, a los dramáticos números de hambre por escasez de alimentos (19.5 millones de personas),19 se añade la obesidad y el sobrepeso (70% de los mexicanos padece alguna de estas enfermedades)20 por mala calidad o consumo desproporcionado de algunos nutrientes. Si hace décadas la garantía de seguridad alimentaria parecía restringirse a la cantidad de alimentos, la emergencia de otros problemas obligó a ir ampliando el concepto, de modo que hoy, la seguridad alimentaria significa que “todas las personas del planeta tengan en todo momento acceso físico y económico a alimentos inocuos, nutritivos y suficientes para satisfacer sus necesidades y sus preferencias alimenticias a fin de llevar una vida activa y sana.” (FAO, 2006:1). Cuentan como pobres alimentarios quienes no tienen suficientes recursos para adquirir una canasta básica de alimentos, incluso si los destinaran exclusivamente a este fin http://www. coneval.gob.mx/cmsconeval/rw/pages/medicion/cifras/pobrezaporingresos.es.do. 20 Se estima que la preobesidad y la obesidad afectan al 71.9% de las mexicanas y al 66.7% de los mexicanos y que sólo el 26.7% de las mujeres y el 31.7% de los hombres de nuestro país tienen un peso adecuado. http://estepais.com/site/wp-content/uploads/2011/03/IndicadorObesidadM%C3%A9xico_marzo2011.pdf 19 37