Introducción. Construyendo alternativas frente a la crisis alimentaria
La experiencia de crisis consecutivas en el actual modelo de desarrollo
económico redujo el poder adquisitivo de amplios segmentos de la población en
diversos países, la consecuencia ha sido la reducción en el acceso de los alimentos.
En general, la política económica de los “países periféricos” no permite
garantizar una seguridad alimentaria, en cambio, se esperan implicaciones
negativas a largo plazo.
En el caso de México, de acuerdo a las cifras oficiales que dio a conocer el
Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval)
en 2008, existían 50.6 millones de pobres,7 es decir, el 47.4% de la población
total. De éstos, 39.8% (23.4 millones de personas) se encontraban en zonas
urbanas, en comparación de las zonas rurales que fue del 60.8% (27.2 millones
de personas). Asimismo, se reportó que las personas en pobreza alimentaria8
fueron 18.2% del total de pobres (19.5 millones), de los cuales 7.2 millones de
personas se ubican en zonas urbanas y 12.2 millones en rurales. Con estos datos
se indicó que seis de cada diez habitantes se hallaban en pobreza alimentaria
en el ámbito rural (Coneval, 2009).
A partir de 2007 se manifiesta con toda su crudeza una crisis alimentaria
mundial, que a nuestro país lo afectó con un alza sin precedente en el precio
de la tortilla (la cual desde hace décadas ya no cuenta con ningún subsidio). A
nivel mundial, los precios de los alimentos básicos muestran alzas considerables:
los alimentos en general tuvieron un incremento de 72.44% entre agosto de
2006 y abril de 2008, los cereales 131.52% y los aceites 130.22% en el mismo
periodo (Bartra, 2008). En años recientes, aunque estas alzas se atenuaron,
parece que la tendencia a alimentos caros continúa: El índice de precios de
los alimentos de la FAO subió un 2.3% en marzo de 2014, el nivel más alto
desde mayo de 2013. Dicho índice, basado en una canasta de alimentos básicos
comercializados internacionalmente, vio subir los precios en todos los grupos,
excepto los lácteos, que cayeron por primera vez en cuatro meses (-2.5%); los
mayores incrementos se registraron en el azúcar (7.9%) y los cereales (5.2%)
(FAO, 2014).
En la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2008, dada a
conocer en 2009 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se define que
por pobreza patrimonial se entenderá a aquellas personas que no cuentan con un ingreso
suficiente para satisfacer sus necesidades de: salud, educación, alimentación, vivienda,
vestido y transporte público, aun si dedicaran la totalidad de sus recursos económicos a ese
propósito (Coneval, 2009).
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Por pobres alimentarios la ENIH define a quienes tienen ingresos insuficientes para adquirir
una canasta básica de alimentos, incluso si los destinaran exclusivamente para ese fin
(Coneval, 2009).
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