Crisis Civilizatoria | Page 16

Yolanda Castañeda Zavala l Yolanda Cristina Massieu Trigo 1934-1940). Los precios de garantía, supuesta medida para asegurar ingresos decorosos al productor, se estancaron entre las décadas de los sesenta y setenta, mientras que el crédito público y los beneficios de infraestructura y exención de impuestos iban dirigidos al empresariado agrícola. Ello ocasionó que, para mediados de los setenta, México perdiera la autosuficiencia alimentaria y se transformara en importador de alimentos, lo que generó vulnerabilidad del país en este aspecto. Una excepción fue el llamado “Sistema Alimentario Mexicano” (SAM), que durante el sexenio del presidente José López Portillo (1976-1982), dirigió una parte de los excedentes petroleros a invertir en la agricultura campesina para elevar la producción de alimentos, objetivo que se logró a principios de los ochenta y que se abandonó como parte de la política pública a partir del sexenio de Miguel De la Madrid (1982-1988), con el inicio del neoliberalismo. A partir de los años ochenta, ante la adopción del neoliberalismo, el Estado mexicano se retira de sus funciones de fomento a la producción agropecuaria y al consumo alimentario. Campean la apertura comercial y la búsqueda de una agricultura competitiva internacionalmente. Se acaba todo tipo de control de precios y apoyo a la comercialización. Con la entrada en vigor en 1994 del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), los agricultores mexicanos se ven forzados a competir en condiciones desventajosas con los fuertemente subsidiados productores estadounidenses. A partir de entonces se arruinan muchos productores agropecuarios y se agudiza a un nivel sin precedentes la migración campesina a Estados Unidos. Paralelamente, a partir de los años noventa comienzan a aparecer en Estados Unidos los primeros cultivos transgénicos. Una vez más, una nueva tecnología promete acabar, por sí sola, con el hambre en el mundo. Si bien la ingeniería genética agrícola tiene un comienzo espectacular, el saldo a la fecha es que este tipo de agricultura no ha tenido el alcance deseado en la Revolución Verde. A la fecha se encuentran en el mercado dos transformaciones: resistencia a insectos y a herbicidas, en básicamente cuatro cultivos: maíz, canola, algodón y soya. Estos cultivos entrañan nuevos riesgos, dado que no hay precedente de genes manipulados de esa manera en nuestros campos. El caso del maíz es especialmente polémico para México, pues nuestro país es centro de origen del cultivo y es nuestro alimento principal. La agricultura campesina, pese a adversidades, sigue sembrando una gran cantidad de variedades nativas, las cuales, son un reservorio genético vivo en campo que no tiene parangón en el planeta. Esta diversidad puede ser afectada negativamente si se siembra el maíz transgénico a nivel comercial, lo cual no 14