J. Luis Seefoó Luján
Tangancícuaro caminaron de Las Adjuntas al encuentro de los zamoranos,
con el objetivo de que “la población y el gobierno de Tangancícuaro sepan
que estamos en contra del atropello que pretende llevar a cabo el gobierno de
Zamora con el lago de Camécuaro”.
Para los agricultores interesados en participar de la agroexportación de fresas
frescas es vital contar con suelos de buena calidad, adecuadamente situados,
no distantes de fuentes de agua (pozo profundo, preferentemente) y baja renta,
donde sea f actible colocar acolchado y túnel. No obstante los adelantos en la
“agricultura industrial”, el suelo sigue siendo un insumo indispensable y su
usufructo sólo es accesible por apropiación plena (compra) o renta.
En fases tempranas de la introducción del nuevo paquete a estos valles,
la renta de suelos de temporal susceptibles de convertirse en tierras de riego
mediante la perforación de pozos profundos fue una vía accesible, ahora no
son tan económicos y los posesionarios –por experiencias ingratas- exigen más
garantías de aquella que estipula que, fenecido el contrato, el suelo seguirá
siendo productivo. Los propietarios tratan de prever que la profundidad de la
surcada, la continuidad de los cultivos y los residuos de herbicidas no afecten
cultivos futuros. De igual manera, ahora precisan que la limpieza de plásticos
sea a cuenta del inquilino.
La introducción del riego presurizado tiene efectos interesantes respecto a
la renta del suelo: al posibilitar la plantación en casi cualquier terreno, expande
la oferta agrícola y, en consecuencia, incide suavemente en la baja en las rentas,
pero –al mismo tiempo-, al estimular incrementos productivos presiona la
demanda por tierras que, agregada al impacto negativo de la urbanización,
hace crecer los montos de la renta.
En esta región, formada por los valles de Jacona, Tangancícuaro y Zamora,
desde antes de la reforma al artículo 27 constitucional se rentaban las tierras
ejidales, obviamente también las privadas. Con la modificación de la Carta
Magna se dinamizó su mercado y ahora es más común que se celebren contratos
de arrendamiento, sobre todo de las tierras irrigables con el agua de buena
calidad, que manejan unas cuantas decenas de agricultores vinculados con las
empresas comercializadoras como Driscoll Strawberry Associates, Inc.
Como testigo privilegiado de la historia actual, Francisco García Pacheco
(Entrevista, febrero 12 de 2013), ejidatario, ex regador de la SARH, directivo de
regantes en el módulo 3, observa que estas tendencias ya no tienen reversa, que
el rentismo seguirá, porque unos no tienen capital para invertir en la agricultura
y otros sí lo poseen pero carecen de tierra, a tal grado que, por ejemplo, en el
módulo sólo 40% trabaja en lo propio y el 60% renta. El pozo hace la diferencia,
con agua buena la renta sube hasta 30 mil pesos la hectárea en parcelas como las
localizadas camino a Patamban o a un costado del panteón, en Tangancícuaro;
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