J. Luis Seefoó Luján
el acolchado y túnel en sus huertas. Es una modalidad técnica que en lo social
tiene como contraparte la quiebra de los freseros poco capitalizados, conocidos
como “poquiteros”. Estos, que han constituido la base social de la Unión
Agrícola Regional, paradójicamente, so n invitados por la propia dirección de
la organización que preside al Consejo Nacional de la Fresa a modernizarse
o sucumbir.
“Los poquiteros” han formado el estrato más bajo y más comprometido
de la Unión. Son ejidatarios que se asocian, por motivos de parentesco o
amistad, y cultivan una “tierra” (cuatro hectáreas) o menos bajo el sistema
conocido popularmente como “vaquita”: uno aporta la tierra; otro la planta
o los insumos y alguien más paga los salarios o trabaja para producir fresa en
uno o más ciclos.
El papel decisivo de algunas firmas y el posicionamiento de agricultores
influyentes –“los de dinero” en el lenguaje cotidiano- se aprecia en estudios
específicos sobre el sistema productivo. Entre ellos, Zarazúa et al., 2011, en
una investigación basada en 130 actores (empresarios, proveedores) identifican
“un índice de centralización interesante de 18.36%, el cual refleja que la toma
de decisiones y el acceso a la información en la red del sistema se encuentran
centralizados en dos actores, uno de los cuales es un comprador final y el otro
es un proveedor de servicios financieros también llamado agiotista” (Zarazúa
et al., 2011:56).
La caracterización que hacen Zarazúa et al., de 130 actores (productores,
proveedores) ofrece una buena ilustración del panorama local: 52.78 años
como edad promedio; 5.72 grado medio de escolaridad; orientación al mercado
nacional (64.71%), con precio de venta promedio de $4,186 ton e ingreso por
hectárea de $110,677.84. El costo de producción se eleva a $142,641 en estos
principales renglones: cosecha y empaque (24.54%), control fitosanitario
(17.6%) y labores culturales (15.62%); superficie promedio de 7.11 has y un
rendimiento de 26.44 ton; 27.77 aplican riego por goteo y tienen acceso a algún
tipo de crédito; ninguno contrata seguro agrícola (Zarazúa, et al., 2011:55).
Entre las firmas regionales que aún compiten en la distribución fresera
figura Gaytán, empresa colocada en el mercado nacional. La Unión Agrícola
Regional de Productores de Fresas y Hortalizas, que en los años ochenta había
logrado influir en la oferta de fruta y que había contribuido a una distribución
del ingreso agrícola, ahora limita su papel a promotora del nuevo paquete y a la
inserción de los medianos productores a las llamadas Buenas Prácticas Agrícolas,
que sintetizan la subordinación al consumidor que paga mejor (Estados Unidos
y clases medias y altas de las ciudades mexicanas).
La dirigencia está convencida de la modernización, de tal suerte que aquellos
agricultores que no usen riego de pozo profundo y plásticos saldrán del escenario.
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