Crisis Civilizatoria | Page 112

J. Luis Seefoó Luján En los supuestos de la libre competencia, la expansión de la oferta de fruta –si la demanda no crece– se acompañaría de un descenso en el precio. Sin embargo, tanto los funcionarios del distrito de desarrollo y los dirigentes del Consejo Nacional de la Fresa (Conafre), como su presidente Octaviano Magaña Ortiz, prevén que todavía hay margen para otras quinientas o mil hectáreas, dada la diversificación de compradores y el incremento en el consumo per cápita que puede pasar de 800 a 1500 gramos (El Sol de Zamora, 13 abril de 2012). Con el “adelgazamiento” del gobierno o, más bien, con el abandono oficial del agro, hay menos cuidado en la generación de estadísticas y no se tiene certeza acerca del área plantada, aunque los directivos gubernamentales de la agricultura y de organizaciones de productores suelen informar a la prensa que la cifra oscila entre las cuatro mil y cuatro mil quinientas hectáreas, de las cuales tres mil quinientas están establecidas con acolchado y/o macro túnel. Con un mayor grado de confiabilidad, la cuantificación practicada en 2008 por encargo del Conafre refería un total de 2183 hectáreas, de las cuales 983 estaban equipadas con acolchado y/o macro túnel y 1200 hectáreas bajo la modalidad tradicional, conocida también como “riego rodado” (Pimentel et al., 2008). Los registros estadísticos del Distrito de Desarrollo 088 desagregaban la suma de 2255 hectáreas en 810 con acolchado y macro túnel, 850 con acolchado y 595 con riego rodado o modalidad tradicional. Las cantidades que el Conafre estimaba en 2011 fueron 3000 con acolchado y/o macro túnel y 456 en el esquema tradicional. Este nuevo paquete se expresa, físicamente, en acolchado, macro túnel, riego por goteo, fumigación con bromuro de metilo (sustituible por 1,3 dicloropropano administrado en el riego), y la recolección de fruta con el mínimo manejo humano. Su introducción en esta región es resultado de una combinación de factores, entre los que sobresale –por su peso decisivo– la política de seguridad o inocuidad de los Estados Unidos. Una condición relevante para la introducción de la plasticultura (agricultura protegida, denominación eufemística), fue el debilitamiento político de la Unión Agrícola Regional de Productores de Fresas y Hortalizas del Valle de Zamora (“La Unión”) que, después de gestiones y luchas, había negociado un acuerdo para desalentar la concentración del cultivo en pocas manos: que cada productor tuviera un máximo de cuatro hectáreas de fresa y que la misma Unión fuese el canal único de ventas. Tal restricción fue hecha añicos con el llamado “acuerdo Hank González”, que liberaba de prohibiciones a los cultivos “dejando que la libre empresa, el mercado”, determinara la superficie a cultivar. Tal inocuidad y el discurso de las buenas prácticas agrícolas –ahora contenidas en la normatividad mexicana– es la traslación de la Guía para reducir al mínimo el riesgo microbiano en los alimentos, en el caso de frutas y vegetales frescos, 110