La calificación territorial y acción colectiva como procesos de innovación y aprendizaje
El análisis de los casos presentados resalta las estrategias diferenciadas
que cada grupo adopta frente a amenazas o a problemas específicos percibidos
por los actores.
A pesar de que el caso de Salinas, Ecuador es considerado un SIAL
“inducido”, es decir, ha contado con el apoyo constante de varias organizaciones
para lograr su activación, la comunidad logró apropiarse del proyecto llevándolo
hasta la consolidación de un sistema de empresas colectivas con alto impacto
para la comunidad. El proceso organizativo es, sin duda, el fundamento de las
acciones llevadas a cabo por la comunidad. Este proceso se vio fortalecido por
una especie de círculo virtuoso, pues a medida que se desarrollaba la industria
quesera, se emprendían nuevas iniciativas y se hacían inversiones sociales; la
comunidad veía entonces cómo su trabajo y esfuerzo se veía recompensada
por una mejora general de las condiciones de vida fortaleciendo la cohesión
social para emprender nuevas acciones colectivas.
Por otro lado, uno de los aciertos principales de esta iniciativa fue la de
buscar desde el principio lo que Bridier (2011) denomina una acción colectiva
“poli-céntrica”, es decir, una que se lleva a cabo a diferentes escalas: local,
regional y nacional. Al tiempo que se creaban las capacidades de los actores
locales y se fortalecían los procesos de producción se buscaron nuevos caminos
de comercialización de sus productos, sobre la reputación de su marca: El
Salinerito.
Por su parte, en el caso de los queseros de Cajamarca la acción colectiva se
orientó hacia la protección de una tradición quesera y una identidad territorial
que se veía amenazada por la usurpación de la reputación de su producto. El
proceso que los llevó a solicitar y, más tarde, obtener la MC “El Poronguito”
le has permitido desarrollar nuevas formas de cooperación – competencia que
han fortalecido las capacidades de los actores y al propio SIAL, como forma
organizativa.
Este es también el caso de los queseros de la Sierra de Jalmich, quienes
iniciaron un proceso para solicitar una DO para la protección del queso Cotija
y el modo de vida asociado a su producción.
Para los rancheros de la Sierra de Jalmich, el proceso de calificación
territorial del Cotija ha representado, al mismo tiempo, la reapropiación
de un patrimonio colectivo y un fuerte momento de aprendizaje sobre “las
problemáticas que lo rodean. La amenaza creciente de usurpación y la pérdida
de su patrimonio colectivo ayudaron a los actores locales a reconocer una
necesidad de actuar para su preservación, especialmente de manera colectiva
(Poméon, 2011). Debido a que este proceso fue el primer de su tipo en México,
el proceso también ha representado un aprendizaje para las autoridades e
instituciones relacionadas con los signos de calidad en el país y su aplicación
a productos alimentarios tradicionales (i. e. el IMPI).
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