Crisis Civilizatoria | Page 105

La calificación territorial y acción colectiva como procesos de innovación y aprendizaje El análisis de los casos presentados resalta las estrategias diferenciadas que cada grupo adopta frente a amenazas o a problemas específicos percibidos por los actores. A pesar de que el caso de Salinas, Ecuador es considerado un SIAL “inducido”, es decir, ha contado con el apoyo constante de varias organizaciones para lograr su activación, la comunidad logró apropiarse del proyecto llevándolo hasta la consolidación de un sistema de empresas colectivas con alto impacto para la comunidad. El proceso organizativo es, sin duda, el fundamento de las acciones llevadas a cabo por la comunidad. Este proceso se vio fortalecido por una especie de círculo virtuoso, pues a medida que se desarrollaba la industria quesera, se emprendían nuevas iniciativas y se hacían inversiones sociales; la comunidad veía entonces cómo su trabajo y esfuerzo se veía recompensada por una mejora general de las condiciones de vida fortaleciendo la cohesión social para emprender nuevas acciones colectivas. Por otro lado, uno de los aciertos principales de esta iniciativa fue la de buscar desde el principio lo que Bridier (2011) denomina una acción colectiva “poli-céntrica”, es decir, una que se lleva a cabo a diferentes escalas: local, regional y nacional. Al tiempo que se creaban las capacidades de los actores locales y se fortalecían los procesos de producción se buscaron nuevos caminos de comercialización de sus productos, sobre la reputación de su marca: El Salinerito. Por su parte, en el caso de los queseros de Cajamarca la acción colectiva se orientó hacia la protección de una tradición quesera y una identidad territorial que se veía amenazada por la usurpación de la reputación de su producto. El proceso que los llevó a solicitar y, más tarde, obtener la MC “El Poronguito” le has permitido desarrollar nuevas formas de cooperación – competencia que han fortalecido las capacidades de los actores y al propio SIAL, como forma organizativa. Este es también el caso de los queseros de la Sierra de Jalmich, quienes iniciaron un proceso para solicitar una DO para la protección del queso Cotija y el modo de vida asociado a su producción. Para los rancheros de la Sierra de Jalmich, el proceso de calificación territorial del Cotija ha representado, al mismo tiempo, la reapropiación de un patrimonio colectivo y un fuerte momento de aprendizaje sobre “las problemáticas que lo rodean. La amenaza creciente de usurpación y la pérdida de su patrimonio colectivo ayudaron a los actores locales a reconocer una necesidad de actuar para su preservación, especialmente de manera colectiva (Poméon, 2011). Debido a que este proceso fue el primer de su tipo en México, el proceso también ha representado un aprendizaje para las autoridades e instituciones relacionadas con los signos de calidad en el país y su aplicación a productos alimentarios tradicionales (i. e. el IMPI). 103