Crisis Civilizatoria | Page 34

Santana Navarro Olmedo Agrarios, 1996). Un año después (1997) nace el Programa de Educación, Salud y Alimentación (PROGRESA), con el objetivo de brindar apoyos económicos a las familias más pobre, condicionándolas con enviar a sus niños a la escuela; asistir a pláticas y consultas médicas; y utilizar los apoyos para elevar la calidad de vida. Durante el gobierno de Vicente Fox, PROGRESA fue convertido (2002) en el Programa OPORTUNIDADES, ampliando su atención a la pobreza urbana, lo cual implicó cambios operativos significativos y una nueva relación de los beneficiarios con el programa (gobierno) (Hevia, 2009). Un análisis del avance de la política neoliberal mexicana apoyada en programas asistencialistas muestra que durante 1995 a 1999, el gobierno federal incrementó el número de proyectos a atender por el entonces Instituto Nacional Indigenista (INI), de ocho a 106, y destinó, $9,600´000,000 para proyectos productivos sustentables, incluido proyectos ecoturísticos como opción novedosa de desarrollo económico para los pueblos y comunidades indígenas. Durante el sexenio de Vicente Fox (2000-2006) aumentó sustancialmente el presupuesto para proyectos en comunidades y pueblos indígenas, y se canalizaron $473´000,000 al ecoturismo, resultando en la creación de 404 proyectos ecoturísticos que involucran a 50,137 indígenas y campesinos en 24 entidades del país (López et al., 2008:38-40). Coronado (1996), ofrece una mirada crítica frente a la implementación de las políticas neoliberales en el Istmo oaxaqueño. Muestra cómo su implementación, no sólo propició desorganización y ruptura en la vida cotidiana de las familias campesinas, sino que además, se desplegó en los pueblos un lenguaje inspirado por la doctrina del libre mercado, que milagrosamente organiza y beneficia las actividades económicas: términos como “empresa”, “competitivo”, “ganancia”, “socios”, “estudios de mercado”, “cartas de intención de compra”, “responsabilidad compartida”, “figura asociativa”, se fueron introduciendo en los pueblos. El uso constante de estos términos económicos fue a través del impulso de proyectos productivos con recursos gubernamentales para combatir la pobreza. Castellanos y colaboradores (2008), centran su análisis en el desarrollo y la implementación masiva de esta política de programas y proyectos entre las comunidades rurales. Sostienen que la presencia de diversas agencias gubernamentales y no gubernamentales, encargadas del combate a la pobreza, confirma la gravedad de las desigualdades y la destrucción de las condiciones de subsistencia de los campesinos. Márquez et al., (2008) han documentado para el caso del oriente de Tabasco, cómo la distribución de los apoyos gubernamentales se han convertido en mecanismos exclusivos de sobrevivencia y generadores de prácticas viciadas entre los campesinos, más que en el estímulo a la producción agrícola, lo cual ha llevado a los campesinos a asociarse con empresas para la producción de palma africana, abandonando el cultivo de maíz. Cebada (2009), 32