Crisis Civilizatoria | Page 33

Ejidatarios y pobladores. Economía familiar y no gubernamentales. Analizamos los efectos de programas y apoyos entre los habitantes mediante entrevistas en profundidad, historias de vida y revisión de documentos. Nos preguntamos ¿qué papel juegan los programas y apoyos en la dinámica interna de los ejidos? y ¿cuáles son los efectos de las rivalidades entre ejidatarios y pobladores? Programas y proyectos gubernamentales Antes de los ochenta, las empresas paraestatales, los programas e instituciones de apoyo al campo4, se caracterizaban por garantizar la producción agrícola y la regulación de los precios de los productos de la canasta básica. Después de 1988, su desaparición y desincorporación, como parte de las reformas estructurales llevadas a cabo por el gobierno del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, redimensionó la estructura de producción agrícola en México (Herrera, 2009). Empresas paraestatales como la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (CONASUPO), el Programa de Inversiones Públicas para el Desarrollo Rural (PIDER), o la Coordinación General del Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginados (COPLAMAR), fueron sustituidas por una nueva generación de programas gubernamentales con fines específicos de focalización de recursos, regularización de la tierra y de contención social ante las políticas de apertura comercial y desmantelamiento de las economías campesinas (Shwedel, 1995). Destacan por su importancia: el Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL), del año 1988; el Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares (PROCEDE), 1992; y el Programa de Apoyos Directos al Campo (PROCAMPO), 1993. En 1996, durante el gobierno de Ernesto Zedillo, se implementa el Programa “Alianza para el Campo”, con el propósito de atender al campo desde varias vertientes productivas y de desarrollo, brindando apoyos económicos para elevar la producción agrícola, recuperar la rentabilidad de los pequeños productores y abatir las sequías (Estudios son aquellos personas que han adquirido la titularidad de los derechos sobre las parcelas ejidales, pero no son ejidatarios. Respecto de los pobladores la ley agraria es ambigua; se entiende que los pobladores son el conjunto de habitantes que viven en la comunidad ejidal, y su participación es a través de juntas integradas por ejidatarios y avecindados, los cuales podrán opinar sobre las necesidades y problemas que enfrenta el ejido. En este trabajo se utilizó la categoría de poblador como sinónimo de avecindado, porque es la denominación que las personas de Calakmul utilizan para caracterizar a los habitantes que carecen de tierras. A esta categoría pertenecen los hijos de ejidatarios y los que no son hijos de ejidatarios.. 4 Herrera (2009), proporciona un listado de empresas paraestatales y programas de apoyo al campo que fueron desaparecidas con las reformas estructurales de los ochenta. D