Crimen y Castigo - Fiódor Dostoyewski
precedentes, que se había declarado en el fondo de Asia y se
había abatido sobre Europa. Todos habían de perecer, excepto
algunos elegidos. Triquinas microscópicas de una especie
desconocida se introducían en el organismo humano. Pero estos
corpúsculos eran espíritus dotados de inteligencia y de voluntad.
Las personas afectadas perdían la razón al punto. Sin embargo
-cosa extraña-, jamás los hombres se habían creído tan
inteligentes, tan seguros de estar en posesión de la verdad; nunca
habían demostrado tal confianza en la infalibilidad de sus juicios,
de sus teorías científicas, de sus principios morales. Aldeas,
ciudades, naciones enteras se 6