CRIMEN Y CASTIGO - FIÓDOR DOSTOYEVSKI | Page 432

Crimen y Castigo - Fiódor Dostoyewski Porfirio Petrovitch estuvo un momento sumido en profundas reflexiones. Después, con un violento ademán, ordenó a los curiosos que se marcharan. Éstos obedecieron en el acto y la puerta se cerró tras ellos. Entonces, Porfirio dirigió una mirada a Raskolnikof, que permanecía de pie en un rincón y que observaba a Nicolás petrificado de asombro. El juez de instrucción dio un paso hacia él, pero, como cambiando de idea, se detuvo, mirándole. Después volvió los ojos hacia Nicolás, luego miró de nuevo a Raskolnikof y al fin se acercó al pintor con una especie de arrebato. -Ya dirás si estabas o no en tu juicio cuando se lo pregunte -exclamó, irritado-. Nadie te ha preguntado nada sobre ese particular. Contesta a esto: ¿has cometido un crimen? -Sí, soy un asesino; lo confieso -repuso Nicolás. -¿Qué arma empleaste? -Un hacha que llevaba conmigo. -¡Con qué rapidez respondes! ¿Solo? Nicolás no comprendió la pregunta. -Digo que si tuviste cómplices. -No, Mitri es inocente. No tuvo ninguna participación en el crimen. -No te precipites a hablar de Mitri... Sin embargo, habrás de explicarme cómo bajaste la escalera. Los porteros os vieron a los dos juntos. -Corrí hasta alcanzar a Mitri. Me dije que de este modo no se sospecharía de mí -respondió Nicolás al punto, como quien recita una lección bien aprendida. -La cosa está clara: repite una serie de palabras que ha estudiado -murmuró para sí el juez de instrucción. En esto, su vista tropezó con Raskolnikof, de cuya presencia se había olvidado, tan profunda era la emoción que su escena con Nicolás le había producido. StudioCreativo ¡Puro Arte! Página 431