CRIMEN Y CASTIGO - FIÓDOR DOSTOYEVSKI | Page 322

Crimen y Castigo - Fiódor Dostoyewski sido una cuestión jurídica.) Por otra parte, no hay motivo para inquietarse demasiado. La masa no les reconoce nunca ese derecho y los decapita o los ahorca, dicho en términos generales, con lo que cumple del modo más radical su papel conservador, en el que se mantiene hasta el día en que generaciones futuras de esta misma masa erigen estatuas a los ajusticiados y crean un culto en torno de ellos..., dicho en términos generales. Los hombres de la primera categoría son dueños del presente; los de la segunda del porvenir. La primera conserva el mundo, multiplicando a la humanidad; la segunda empuja al universo para conducirlo hacia sus fines. Las dos tienen su razón de existir. En una palabra, yo creo que todos tienen los mismos derechos. Vive donc la guerre éternelle..., hasta la Nueva Jerusalén, entiéndase. -Entonces, ¿usted cree en la Nueva Jerusalén? -Sí -respondió firmemente Raskolnikof. Y pronunció estas palabras con la mirada fija en el suelo, de donde no la había apartado durante su largo discurso. -¿Y en Dios? ¿Cree usted...? Perdone si le parezco indiscreto. -Sí, creo -repuso Raskolnikof levantando los ojos y fijándolos en Porfirio. -¿Y en la resurrección de Lázaro? -Pues... sí. Pero ¿por qué me hace usted estas preguntas? -¿Cree usted sin reservas? -Sin reservas. -Bien, bien... La cosa no tiene ninguna importancia. Simple curiosidad... Ahora, y perdone, permítame que vuelva a nuestro asunto. No siempre se ejecuta a esos criminales. Por el contrario, algunos... -Conservan su vida, triunfantes. Sí