CRIMEN Y CASTIGO - FIÓDOR DOSTOYEVSKI | Página 147

Crimen y Castigo - Fiódor Dostoyewski dirigiéndose al mozo-, no quiero hacerle perder más tiempo. Haga el favor de explicarme el motivo de su visita... Has de saber, Rodia, que es la segunda vez que la casa Chelopaief envía un empleado. Pero la visita anterior la hizo otro. ¿Quién es el que vino antes que usted? -Sin duda, usted se refiere al que vino anteayer. Se llama Alexis Simonovitch y, en efecto, es otro empleado de la casa. -Es un poco más comunicativo que usted, ¿no le parece? -Desde luego, y tiene más capacidad que yo. -¡Laudable modestia! Bien; usted dirá. -Se trata -dijo el empleado, dirigiéndose a Raskolnikof- de que, atendiendo a los deseos de su madre, Atanasio Ivanovitch Vakhruchine, de quien usted, sin duda, habrá oído hablar más de una vez, le ha enviado cierta cantidad por mediación de nuestra oficina. Si está usted en posesión de su pleno juicio le entregaré treinta y cinco rublos que nuestra casa ha recibido de Atanasio Ivanovitch, el cual ha efectuado el envío por indicación de su madre. Sin duda, ya estaría usted informado de esto. -Sí, sí..., ya recuerdo... Vakhruchine... -murmuró Raskolnikof, pensativo. -¿Oye usted? --exclamó Rasumikhine-. Conoce a Vakhruchine. Por lo tanto, está en su cabal juicio. Por otra parte, advierto que también usted es un hombre capacitado. Continúe. Da gusto oír hablar con sensatez. -Pues sí, ese Vakhruchine que usted recuerda es Atanasio Ivanovitch, el mismo que ya otra vez, atendiendo a los deseos de su madre, le envió dinero de este mismo modo. Atanasio Ivanovitch no se ha negado a prestarle este servicio y ha informado del asunto a Simón Simonovitch, rogándole le haga entrega de treinta y cinco rublos. Aquí están. -Emplea usted expresiones muy acertadas. Yo adoro también a esa madre. Y ahora juzgue usted mismo: ¿está o no en posesión de sus facultades mentales? StudioCreativo ¡Puro Arte! Página 146