Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Page 532

(2015) la Lingüística Colonial analiza las conexiones del lenguaje y el colonialismo desde una perspectiva mucho más amplia, relacionada estrechamente con el trabajo pionero en este campo de Louis-Jean Calvet (1974) y Joseph Errington (2001). De esta manera, la situación colonial y los trabajos lingüísticos están entretejidos (interwoven) entre sí. Específicamente relacionado con las descripciones gramaticales, Errigton (2001) presenta que la Lingüística Colonial observa cómo uno de los usos colaterales de los proyectos descriptivos de las lenguas se traduce en las relaciones de inequidad en el contexto colonial, consideradas las diferencias entre sí bajo un gran perfil ideológico que jerarquiza lenguas y personas, es decir, marcadores de identidad que se transforman en puntos centrales que forman el paquete colonial. Al ser consideradas lenguas corruptas e imperfectas no son reconocidas oficialmente por el estado, su bajo prestigio se vincula, también, con la carencia de escritura y por lo tanto con su falta de normatización. Con respecto a las gramáticas de las lenguas originarias, siguiendo a Mignolo (1991) existe una historia de la colonización del lenguaje que comienza con las gramáticas de las lenguas originarias elaboradas por misioneros que utilizaban como modelo de descripción la lengua latina, es decir, transferían una técnica, suponiendo, quizás que todas las lenguas existentes respondían a ese modelo. Ello responde a que la colonialidad del poder –según Pablo Quintero, siguiendo a Aníbal Quijano (2013) y genera relaciones de poder y sumisión, que se reproducen en diferentes ámbitos, incluida la descripción gramatical que acá interesa. Encontramos algunos acercamientos a los procedimientos de la denominada Lingüística Misionera, específicamente en cuanto a lo que Zimmerman denomina la “construcción transcultural de la lengua del otro”. En su trabajo, parte de la idea de que los objetivos de los misioneros no eran describir las lenguas por interés lingüístico sino que, en ese contexto político colonial, eran “comprender al OTRO, pero como una de las medidas de conquistarlo, de despojarlo de sus tierras, de explotarlo económicamente y de imponer otra cultura: