Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Page 623
de los adultos hacia los estudiantes (…) la lectura entre todos del mismo texto, la lectura en
grupos de diversos textos: la lectura silenciosa. 192
Ahora bien, si entendemos la lectura como compañera invisible y necesaria en to-
das las áreas, y además tenemos puesto nuestro objetivo a largo plazo en formar alum-
nos que sean lectores autónomos y críticos, también consideramos y concluimos que a
veces los fracasos en las asignaturas son fallas de lectura. Esto es, cada área en su plani-
ficación y en sus objetivos contempla y requiere de los alumnos un adecuado manejo y
relación de conceptos básicos que conforman su estructura conceptual. Es sabido que a
menudo las presuntas carencias en el vocabulario específico y científico son sólo sínto-
mas de un aspecto más profundo: se ha eludido o elidido el germen que lo sustenta: la
lectura. Entendemos esta actividad no es sólo como un mero mecanismo de traducción.
Es un proceso de creciente complejidad donde son necesarias estrategias y competen-
cias que se forman a través de las múltiples actividades cognitivas. Siguiendo a Oggle
estas estrategias que permiten que el alumno focalice de modo más interactivo en
los textos y que generan la conciencia de que los textos son producto de autores
específicos-, en general, incluyen algunas forma de escritura y anotación, dado
que la mayor parte de la lectura informativa asociada con la escuela exige tam-
bién que el alumno maneje y retenga ideas claves. 193
De este modo acercarse a la lectura en un área de contenidos requiere de diversas
acciones: la figura del docente mediador se hace necesaria como guía. En ese sentido,
nos apoyamos en una lectura centrada en el texto con el fin de ofrecer estrategias que
ayuden al alumno a asumir una postura activa frente una lectura informativa.
Como método de trabajo de nuestro proyecto utilizamos el sistema KWL (Qué sa-
bemos, qué queremos saber, qué necesitamos saber aún). Consiste en colocar estas
tres categorías en una tabla de tres columnas. El docente debe preguntar a sus alumnos
qué saben sobre un tema específico antes de iniciar la lectura de un texto científico o de
divulgación. Se genera, así, un torbellino de ideas a partir del cual puede aparecer disen-
so entre los alumnos. El docente, entonces, anota esas preguntas en la segunda colum-
na Qué queremos saber. A continuación los estudiantes redactan sus propias preguntas
Ministerio de Educación Prácticas de la lectura en las escuelas, Cuadernillo pedagógico,
pág.6
193
Dona M. Oggle, Lectura y vida. Cómo apoyar la participación activa en la lectura de textos
expositivos, Año 2001, diciembre N°4, pág.2
192
623