Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Page 615

Al decir de Rinaudo, M. C. y Vélez de Olmos, G 187 , entendemos que el pensa- miento crítico estriba en la capacidad de pensar acerca de nuestro pensamiento, de auto- rregular los aprendizajes, de aplicar los procesos de supervisión y evaluación, de moni- torear la propia actuación lingüístico-comunicativa, de trabajar con estrategias metacog- nitivas, es decir, estrategias que operan sobre otras estrategias, pensamiento que se pien- sa a sí mismo, que se evalúa. Esperamos del alumno, en consecuencia, la intencionalidad de aprender del y con el texto, de escribir para comunicar, persuadir, informar, entretener, problematizar, com- partir dudas o certezas, causar placer; la toma de una serie de decisiones sobre qué estra- tegias usar, cuándo usarlas y cómo adaptarlas a un texto particular. También esperamos conductas flexibles que les permitan modificar las estrategias para adaptarlas a los dife- rentes tipos de textos y a los diferentes propósitos de la comunicación. Asimismo, soli- citamos a nuestros alumnos el reconocimiento de sus dificultades o fracasos en el proce- so de comprensión o de construcción textual. Tal como aparece insistentemente en los documentos oficiales precitados, la meta de la integración resulta capital para el logro de una ciudadanía libre y comprometida a la par que instrumental para la circulación del conocimiento: “formación integral”, “educación integral”, “saber integrado”. Esto se traduce, en particular en el Nivel Supe- rior, en la exigencia de lograr textos que revelen el manejo de la bibliografía con un or- den mental propio. Por su parte, para acercarnos a la concepción que guía el accionar de los alumnos en el ámbito académico recurrimos a sus textos. En la mayoría de sus producciones se advierten aquellos rasgos de atextualidad que tan recurrentemente son denunciados por los docentes, los investigadores, y en múltiples foros, reveladoras de problemas no sólo de producción sino fundamentalmente de comprensión textual. “Los exámenes llegan en algunos casos a ser no-textos, es decir, acumu- lación de oraciones sin relación entre ellas. […] En otros casos observamos cómo el estudiante recorta fragmentos de bibliografía que incluyen conceptos mencionados en la pregunta de parcial y los transcribe poco más o menos de memoria en sus respuestas. Otra dificultad que se hace evidente durante la co- rrección de los parciales, relacionada estrechamente con lo que dijimos ante- riormente, y que además conduce a los mismos resultados (respuesta insatisfac- toria en cuanto a la organización y jerarquización de la información), lleva a 187 Enseñar y Aprender. Orientaciones para favorecer los aprendizajes académicos en la universidad. U.N. de Río Cuarto. Facultad de Ciencias Humanas. Departamento de Ciencias de la Educación. 1996. 615