Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Page 601

construyan un lector lo más cercano a ellos posible y entonces el desafío no sea permanente y la autonomía en la lectura aumente. Esto sin embargo, se relaciona más con los aspectos metodológicos que con los criterios de selección( tema que aquí nos ocupa) pero es inevitable que eso nos pase cuando hablamos del aula.
Por último, hay un tema que es importante aunque aparece poco es lo que de verdad les gusta. No ya como lo que aceptan, no rechazan o disfrutan de las propuestas del aula de Literatura sino lo que de verdad leen por fuera de la escuela. Los docentes de Lengua y Literatura desconocemos muchos de los libros que ellos y ellas eligen, porque no los consideramos literariamente valiosos( pienso en toda la serie de John Green tan promovida por las editoriales) o las sagas que se relacionan con seres fantásticos( Crepúsculo en un momento y la saga Hush Hush los últimos años). También aparece un Murakami recomendado por una abuela muy lectora, Pecetti con Frin recomendado por una madre maestra a un hijo( que aunque tenga 17 años y esté en 4to año le viene muy bien leerlo), uno de los policiales más vendidos en diferentes lugares del mundo( La chica del tren de Paula Hakins el año pasado). Plantea Cuesta( 2006:39,40) en el mismo libro en relación a estos aspectos Lo que nos ayuda a plantearnos estas investigaciones( desde una posición sociológica y cultural) son preguntas como ¿ Conocemos realmente qué vínculo sostienen las personas con la lectura? Y más específicamente ¿ Conocemos realmente cómo nuestros alumnos leen literatura? Desde esta última pregunta, podemos comenzar a reconocer que las convicciones sobre la comprensión lectora y el placer de la lectura no pueden ayudarnos a explicarles a los alumnos – ni pueden darnos explicaciones a nosotros mismos- acerca de por qué la literatura no necesariamente debe hablarles de algo que se asemeje a la“ realidad” o a“ sus realidades” […] No tiene por qué contarles una historia que inmediatamente les guste, les provoque placer ni los entretenga de manera inmediata.
No es verdad que no leen. No es verdad que no les gusta leer. No es verdad qué sólo leen juvenil ad hoc o sagas de vampiros. Nuestros alumnos y alumnas son muchos, son muchas y tienen muchas maneras de leer y gustos literarios distintos. Creo que no debemos darles de leer más de lo mismo y caer en el riesgo que Montes nos advierte. Pero también creo que tenemos que saber qué leen, qué escriben – conocer la poética del lector en términos de Seppia, Etchemaite( 1998)- para poder trabajar desde allí, sin desconocerlos como lectores.
Para cerrar elijo dos fotos, dos momentos en mi escuela. Uno es una conversación con Jimena, una alumna de 4to año. Me avisó a principio de año que le
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