Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Página 600
diversos grupos y las categorías jerárquicas en una formación social determinada.
Están en juego entonces diferentes nociones o niveles de gusto: el gusto personal
del docente y el gusto de los y las estudiantes. Sobre estos dos niveles que inciden en la
selección literaria trabaja Duarte (2010) y plantea que la suposición planteada en
términos de “les gusta” o “los engancha” parece desconocer que el gusto en tanto
capacidad de valorar favorable o negativamente un objeto cultural es una compleja
construcción cultural e ideológica factible de modificar. También analiza el gusto del
docente como criterio de selección y propone que “el docente como participante activo
en la formación del gusto” dirá Claudia López refiriéndose al peso que tiene el hecho
de dar literatura en la escuela. Su posición no apuesta a la selección contemplando los
gustos del alumnado, sino los propios gustos del docente.
En las entrevistas analizadas no pareciera que un criterio remplaza al otro como
plantea López sino que se presentan en simultaneo o en diferentes momentos ambos
criterios (es decir, los docentes platean que algunos libros los eligen porque le gustan a
ellos mismos y otros, porque le gustan a los chicos).
Qué pasa cuando el libro no les gusta los y las estudiantes. Voy a coincidir en
este aspecto con una de las docentes que plantea en la entrevista que cuando a sus
alumnos no les gustó el libro que ella había propuesto cambió el modo de trabajarlo y
no el libro seleccionado. Coincido en que no es preocupante que no les guste. En esos
intercambios orales que se dan en clase mis alumnos y alumnas me han planteado, no
me gusta, no lo puedo seguir leyendo, leo tres páginas y me pierdo. Y ante la pregunta
Qué creés que es lo que te hace perder contestan es que cambia de repente, no sabés
dónde está, no sabés quién está hablando, no sabés si los que le hablan están locos o
están muertos (clase con alumnas y alumnos de 5to año en torno a Pedro Páramo) Voces
narradoras, tiempo de la historia y tiempo del relato, flashbacks, construcción del los
personajes, etc. son algunos de los conceptos que están atravesando ese “no me gusta”.
Entonces, no importa que no les guste. Tienen mucho para decir sobre su lectura aunque
haya quedado a mitad de camino. Cuesta (:27) haciendo un análisis de intervenciones
de alumnos plantea que “Paradógicamente” en una “lectura del displacer” se centra
toda la “comprensión”. Tenemos mucho por trabajar en esa inconformidad, en esa
incomodidad. Y tenemos mucho por leer juntos, en clase. Creo también que esta
incomodidad no puede ser permanente y que una como docente busca libros que
generen las dos cosas, estos desafíos y un alivio, un descanso y uno que les guste, no
pensando en la aceptación de los 24, 30 estudiantes que tengamos, sino libros que
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