Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Page 597

rigidez de los programas de estudio y / o la poca flexibilidad de los jefes de departamento y / o la posible sanción de los inspectores y otras“ autoridades” se lo impiden.( Bombini: 2005: 21) Otro contexto, otros problemas pero en común la presencia de esa selección de textos más personales, más contemporáneos como propuestas de lectura.
Entre estos textos“ más nuevos” que se alejan del canon tradicional encontramos: a Lucía Puenzo( Wakolda, La furia de la langosta) Fabian Casas( con Los Lemming y otros. Ocio y Veteranos del pánico. Ensayos bonsai), dos policiales muy recurrentes: Crímenes imperceptibles de Guillermo Martínez y Tuya de Claudia Piñeiro. Cristian Alarcón con Cuando me muera quiero que me toquen cumbia. Y otros dos que aparecen con mucha frecuencia tanto en 4to como en 5to año que no son tan recientes pero que sí es reciente su ingreso a las escuelas: Los pichiciegos de Fogwill y Operación Masacre de Rodolfo Walsh.
En la elección de estos textos vemos criterios de selección que se cruzan: uno es el gusto del docente, otro es la temática que responde-sobre todo en los dos últimos- a aspectos y problemáticas que la escuela no leía y tenía como deuda hacerlo, otro es la posibilidad de conseguirlo en las librerías o en las bibliotecas( canon disponible). En el caso de las bibliotecas coincide con una política cultural y educativa que dotó de una gran cantidad de libros a las bibliotecas de escuelas públicas.
Cuando el o la docente propone en el al aula un libro porque le gustó aparece entonces como una generosidad, como un espacio en el que confluyen lecturas y lectores, libros que el o la docente lleva, sabiendo que está llevando una parte de sí. En otra entrevista( en la que trabajábamos sobre Ciclo Básico) una docente planteaba que no llevaba al aula García Lorca para protegerlo porque a ella le gustaba mucho.
De todas formas, como criterio de selección no es suficiente en sí mismo. En una reunión de Departamento en la que me tocó compartir una colega( de muchos años, muy reconocida en la escuela) le planteaba a una compañera( más joven, más nueva) que esos libros se daban porque a ella le gustaban y punto. La situación se nos complicó. Creo que nadie va a cuestionar la riqueza del trabajo cuando uno lleva al aula la literatura que disfruta. Pero no puede ser el único ni el más importante de los criterios.
El gusto: centrado en los estudiantes
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