Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Page 596
la selección resulte más sencilla “entonces no tengo demasiado problema”. Otro aspecto
interesante que plantea es la tensión entre el canon y la apertura del canon, este
“consensuar” ya no como un lugar seguro (como el gusto) sino como un espacio de
conflicto.
En otra entrevista (en realidad este es un grupo de discusión, fue una entrevista
hecha a ocho docentes que discutían entre ellos y ellas los temas que las entrevistadoras
íbamos proponiendo), una de las docentes dice:
Es lo que me gusta, y trato de poner muchos autores contemporáneos, autores que
circulan, que se ven, que no están instalados por las editoriales, lo que corresponde a
los autores contemporáneos […] Yo la elegí (la novela) por esa proyección, porque a
mí me gustaba mucho. Desde ese criterio yo trabajé el texto. También es muy subjetivo.
Si a mí me gusta, si a mí me apasiona puedo hacerla ver
Y más adelante:
“Y en cuanto a la selección yo soy de los que... yo doy lo que a mí me gusta leer porque
cuando lo leo lo leo con muchas más ganas, le pongo muchas más ganas, hago todo el
climax que yo quiero”
Luego, el mismo docente habla de una de las novelas que selecciona:
“Ardiente paciencia de Skarmeta que a mí me gusta mucho es una de mis novelas
favoritas”
En los enunciados de estos y estas docentes vemos el gusto personal asociado a
escritores contemporáneos que están como “por fuera” de la escuela y que ellos y ellas
leen más allá de su trabajo docente. En este sentido, encontramos que comparten un
espacio de lector (adulto, de literatura contemporánea) con el alumno. Cuando Bombini
escribe “La trama de los textos” (libro del 89 que marcó o al menos dejó una huella la
formación y en la práctica docente) ya habla de este espacio del docente lector
clandestino: “También los textos del docente como lector (aquel lector clandestino que
era cuando inició sus estudios en letras) y que vacila en incluir su literatura porque la
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