enunciado:“ Se trataba de una ¡ TERRIBLE TORMENTA!”. Ante los ojos del lector, se hace evidente la gravedad del acontecimiento.
Los ejemplos bastan para reflexionar de qué manera los jóvenes se han valido del diálogo entre los dos lenguajes sobre los cuales“ respiran” los libros álbum, imágenes y palabras, para trasponer la oralidad sobre el papel( Bajour, 2010); es decir para intentar recuperar algún vestigio de aquellas voces que se han encargado de relatarles un trozo de la memoria colectiva, con sus tonos, sus gestos y sus silencios.
El hacer docente
La propuesta buscaba generar en los estudiantes la inquietud por esa mirada poética del mundo cotidiano que atraviesa la literatura oral; asimismo, enfatizar la configuración de un espacio, dentro del aula, movido por un tiempo diferente al de la obsesión de evaluaciones y acreditaciones cuantitativas; un tiempo regido por el ritmo de los estudiantes, a nivel individual y grupal, en las diferentes prácticas con la palabra: desde la escucha de relatos orales, durante la indagación de campo, hasta la producción de un libro artesanal que los resignifique, como cierre del trabajo en taller.
Por ende, la labor de la docente ha sido desplegar una multiplicidad de estrategias didácticas, a través de una propuesta efectuada artesanalmente, que atendiera a razones no solo epistemológicas sino también políticas, estéticas, ideológicas( Gerbaudo, 2013). De este modo, durante la puesta en marcha se ha ocupado de coordinar, sugerir, intervenir, orientar, acompañar, exigir, desafiar y, entre otras acciones, evaluar las maneras singulares en que cada uno de los jóvenes participaba e iba progresando de las diversas prácticas literarias.
Para esto, fue útil usar planillas de seguimiento; pero también, el intercambio con los otros en instancias como la ronda de lectura entre pares o la Muestra Anual de Trabajos, fue un insumo clave para que los propios estudiantes valoraran sus procesos y producciones. Si bien hubo una calificación numérica a fines de la acreditación, esta surgió como fruto de tales intercambios entre docente y estudiantes. Conclusión
Durante el transcurso del proyecto, tanto en la instancia de la indagación en el campo como el trabajo en taller, se puso en evidencia que la participación en tales prácticas de escritura y lectura otorgan a los jóvenes un rol más activo en torno a la apropiación de sentidos y de conocimientos.
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