Las raíces del proyecto
Lo expuesto en los párrafos precedentes motivó a desarrollar, durante el segundo trimestre del ciclo lectivo 2015, el proyecto“ Relatos de la Comunidad: Pinta tu aldea y escribirás”, como parte de las prácticas de lectura, escritura y oralidad programadas en el espacio curricular de Lengua y Literatura. Estaba dirigido a un grupo de cuarto año de enseñanza media del IPEM N ° 165“ Presbítero José Bonoris”, de la ciudad de Colonia Caroya, provincia de Córdoba.
Los estudiantes fueron motivados a indagar en el reservorio propio de la memoria familiar y comunitaria; a apropiarse de ésta a través de narraciones ficcionales que la recrearan; y, de este modo, acercarse al hacer literario desde el lugar de participantes activos. Asimismo, y tal como enfatizan los Núcleos de Aprendizajes Prioritarios( 2012) y los Diseños Curriculares de la Provincia de Córdoba( 2012), el objeto de enseñanza y de aprendizajes, no ha estado formado por conceptos y categorías de análisis sobre lo literario, sino por las propias prácticas de lectura, oralidad y escritura literaria, en las cuales cobra sentido la teoría.
Se trató de una experiencia que desacomodó la propuesta tradicional de abordar literatura a la cual estaban acostumbrados los estudiantes; basada en atender las interpretaciones legitimadas por el docente en torno a una obra dada previamente y responder una serie de interrogantes para demostrar haber hecho“ la” lectura“ correcta”.
El desafío se presentaba desde el mismo hecho de salir a buscar el material para modelar sus propios relatos. Consideramos que esta búsqueda, a la vez, podría configurarse como una vía posible para superar el temor que muchos de estos estudiantes han experimentado al tener que enfrentarse con una hoja en blanco, un lápiz, una consigna que les pedía“ inventar un cuento” sin más; y la incertidumbre de no saber en qué lugar de su imaginación escudriñar para comenzar a escribir.
Se trató también de una experiencia que intimidaba, pues, como desarrollaremos a continuación, instaba a indagar en las fibras íntimas de las subjetividades. El foco estaba puesto en aquellos relatos que, en vez de conservarse entre los estantes más altos de la biblioteca escolar, laten en la cotidianidad de las ciudades, en las calles o alrededor de la mesa familiar; a pesar de que quienes los hacen discurrir no les otorguen el valor estético de la palabra literaria.
Al respecto, cabe decir que los relatos orales no sólo han ocupado históricamente un lugar marginal en el campo literario( lo cual parte de la relación que
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