Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Page 567
de agradecimiento (o maldiciones varias dirigidas a nuestra persona) sólo demuestran
que no saben por qué se les asigna esa calificación. No importa cuán detallados seamos
con nuestros comentarios y devoluciones. No importa cuán claros y explícitos creamos
que son nuestros criterios. Para nuestros alumnos la nota es algo que sucede y
difícilmente puedan ver las dimensiones que hay detrás de la asignación de un número
como única respuesta a su desempeño.
En otras ocasiones, más peligrosas por sus consecuencias, acreditación y relación
afectiva son dos caras de una misma moneda ¿Cómo explicar que uno no califica
porque ame u odie? ¿Es fácil para un adolescente separar ese nosotros que nos
queremos tanto de la objetividad con la que debemos acreditar? ¿Comprenderán
nuestros alumnos qué significan los criterios con los cuales tratamos de calificar la
construcción de su identidad lectora? ¿Qué indicadores son los que pueden guiarnos
hacia una acreditación numérica en este proceso? Sobre todo teniendo en cuenta que en
su mayoría los docentes no hemos sido formados concienzudamente en la cuestión de la
evaluación y acreditación, como tampoco lo hemos sido en prácticas para experimentar
la literatura: el taller de lectura y escritura sigue siendo uno de los grandes ausentes en
la formación de grado universitario, por ejemplo.
La actual diversidad docente muestra la convivencia de modelos teóricos y
concepciones sobre la literatura que difícilmente podrían responder al mismo modelo de
acreditación. Por eso, antes de comenzar a reflexionar debemos tomar postura:
¿enseñamos una mirada sobre la literatura o sólo discursos que hablan sobre literatura
(historiografía, crítica literaria, por ejemplo)? Nuestra respuesta es clara: queremos
enseñar literatura. Ahora bien, el qué y el cómo siguen siendo cuestiones que requieren
juntarnos a pensar, discutir, compartir y reflexionar con nuestros pares.
Como te digo una cosa, te digo la otra
En los Núcleos de Aprendizaje Prioritario (NAP) de Nación y los Diseños
Curriculares (DC) de la Provincia de Córdoba para educación secundaria se hace un
fuerte y necesario hincapié en la dimensión formativa 159 que tiene la literatura al
“Es muy importante que el aula se organice como taller de lectura y escritura; en esta
modalidad, se privilegia el intercambio de opiniones e interpretaciones acerca de los textos. Se
trata de un espacio que habilita la formulación de preguntas por parte de los alumnos en relación
con lo que comprenden o no comprenden (o creen no comprender) y que ofrece la oportunidad
de que pongan en escena sus saberes, que provienen tanto de sus experiencias de vida como de
las experiencias de pensamiento que les han proporcionado otras lecturas.” (NAP, 2011, p.18) y,
“El objeto de enseñanza, en consecuencia, no lo constituyen únicamente los saberes sobre la li-
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