Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Página 563

El docente protagonista La formación en teoría y en crítica literaria implica el acceso a determinados sa- beres académicos que no deben ser necesariamente transformados en “objetos de ense- ñanza” (Bombini, 2005) que se “bajan” o transponen a las aulas. Estos conocimientos que forman parte de lo que hemos llamado “archivo conceptual” constituyen el marco que le permitirá al docente firmar sus programas y planificaciones asumiendo en ellas una autoría personal, que involucra decisiones, cuerpo, palabras y afectos en tanto lo re- lacionan con un grupo particular de estudiantes. En este sentido creemos que ese prota- gonismo se evidencia en la configuración de lo que Analía Gerbaudo denomina “aulas de literatura”, constructo referido al “conjunto de decisiones previas que se ponen en juego[…] a lo largo de un período lectivo: la selección de contenidos, de materiales, los corpus, […] los envíos (es decir, interpelaciones que conducen a textos que no se “enseñarán” ni se incluirán en la evaluación pero que se incorporan en las relaciones que establece el docente), el diseño de las evaluaciones[…],etc. Este concepto llama la atención por el carácter artesanal y complejo de cada propuesta […] 158 ”. A la luz de este planteo, pensamos que el diseño del aula de literatura debe ser abierto. El o la pro- fesora debe diseñar una planificación flexible que permita enfrentar imprevistos, revisar o reiterar lo enseñado o incorporar otros temas que surgen de la interacción con los y las estudiantes. Esta propuesta debe contemplar zonas de trabajo que aborden la lectura de textos literarios como una práctica cotidiana. Estas experiencias deben dar lugar al desa- rrollo de otras prácticas del lenguaje. En este punto, los NAP y los Diseños Curriculares Jurisdiccionales habilitan el trabajo con prácticas de lectura, escritura y oralidad atrave- sadas por la reflexión lingüística. Queda claro entonces que el aula de literatura no cons- tituye un listado de contenidos sino una propuesta de aprendizajes que transforman a la literatura en una experiencia con el conocimiento. Desde esta perspectiva, es fundamental asumir que las y los profesores deben ser autores de su propio currículum de clases dentro de un marco normativo que en alguna medida limita su tarea: los diseños curriculares jurisdiccionales. De esta manera, asumi- mos un enfoque epistemológico en el que la construcción de la propuesta áulica se con- figura desde el fortalecimiento de la formación disciplinar individual. 158 Gerbaudo, Analía; “El docente como autor del currículum: una reinstalación política y teórica neces- aria”, en La lengua y la literatura en la escuela secundaria. Rosario. Homo Sapiens Ediciones. 2011.págs. 19-20. 563