Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Page 557

La escuela media es el espacio coincidente con el tiempo en que los jóvenes intentan ahondar, construir y consolidar su propia identidad. Se ponen en juego sus deseos, sus intereses, sus gustos. Los jóvenes empiezan a conocer a los otros y a reconocerse a sí mismos, y tienen la posibilidad maravillosa de poder elegir su futuro: quiénes quieren ser, qué amarán, por qué cosas lucharán, cuáles son sus ideales, cuáles sus sueños … Darles la oportunidad de leer clásicos no solo les permitirá conocer más y mejor su cultura, su pueblo, su historia, sino también será una forma en que comenzarán a penetrar en su propio interior. Podrán verse reflejados en los maravillosos héroes, locos, aventureros y extraños personajes que los clásicos han guardado entre sus hojas:
“ Shakespeare no nos hará mejores, tampoco nos hará peores, pero puede que nos enseñe a oírnos cuando hablamos con nosotros mismos. Por consiguiente, puede que nos enseñe a aceptar el cambio, en nosotros y en los demás, y quizá la forma definitiva de ese cambio …” 152
Que el docente se haga cargo del desafío intelectual y creativo que le presentan los clásicos debe ser casi una obligación. Son textos posibles de trabajar si como docentes aprendemos a escuchar a nuestros alumnos, si podemos leer sus opiniones, si estos textos nos permiten interrelacionar conceptos y saberes, teniendo en cuenta el tejido cultural que el alumno posee y si esos textos les permiten interrogarse un poco más acerca de su vida, de su universo, de su humanidad y de quienes lo rodean.
Siempre habrá textos relegados y no puede dejar de tenerse en cuenta la importancia del propio gusto del docente, ya que no se puede transmitir el amor y la pasión por algo, si no se lo ama primero. Tampoco hay que censurar los textos nuevos que, incluso, es probable que algún día se transformen en clásicos. Lo fundamental será elegir con responsabilidad, siendo consciente de que cualquier decisión tiene sus implicancias y consecuencias. La elección debe estar fundamentada con un objetivo y fundamento claros, pero sobre todo debe ser una elección que no menosprecie al lector que tenemos frente a nosotros en las aulas. Debemos considerar a los alumnos como seres capaces de comprender y experimentar los mismos sueños, pasiones y desafíos que anidan en los textos clásicos. Estas lecturas, incluso, podrían ayudar a despertar o reconocer estos mismos sentimientos en el interior de nuestros jóvenes.
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Gamerro, Carlos( 2003). Harold Bloom y el canon literario. Madrid, Ed. Campo de Ideas.
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