Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Page 554

ca agonizante” pero no sólo por su ardua lectura, sino por el dificultoso trabajo que im- plicaba enseñarlos. Carolina Cuesta, en su trabajo: Discutir sentidos. La lectura literaria en la escue- la. 145 , plantea que el docente siente que tiene que bajar el nivel de exigencia que les pide a sus alumnos porque estos no logran comprender aquello que se les ofrece. La autora realiza una práctica etnográfica, relevando y dando a conocer diferentes observaciones de clases de Lengua y Literatura en la escuela media, y propone revisar la práctica coti- diana, repensando las preguntas que se les hacen a los alumnos sobre los textos pero, sobre todo, atendiendo a sus respuestas: “De esa manera, muchas veces se cuestiona la posibilidad de leer clásicos en la escuela en tanto que la “dificultad” de relacionar los conocimientos que ya poseen los alumnos en el sentido de “previos” y los nuevos (generalmente, conoci- mientos históricos) estaría dada por la distancia temporal. Por el contrario, desde esta posición etnográfica, se puede atender a lo que ya saben los alumnos y no a lo que deberían saber para poder leer “correctamente” un texto”. 146 Con este criterio, sin subestimar a los alumnos, puede encararse la lectura de los clásicos en la escuela. Saber preguntar, pero sobre todo, saber escuchar, sería el puntapié inicial para lograr trabajarlos. No esperar respuestas “de manual” sino intentar indagar en aquello que ya saben, para lograr que descubran aquello que desconocen. El rol del docente debe ser, entonces, el de mediador y facilitador. Para el profesor, la enseñanza de los clásicos también debe ser un desafío. Un de- safío porque le implicará poner en su práctica toda la creatividad que pueda llevar ade- lante, porque deberá formarse, repensar la lectura de esos textos canónicos sin quedarse estancado en lecturas oficiales, estereotipadas, deberá darle la oportunidad al texto a que se abra y siga diciéndole cosas. En palabras de Ítalo Calvino: “Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir” 147 Entonces, ¿por qué coartarle la palabra en las escuelas? Con esta premisa presente, elegí trabajar el vínculo entre Antígona de Sófocles y la versión de Jean Anouilh, estrenada en 1944, con un curso de 4to. año de la Ciudad Cuesta, Carolina (2006) Discutir sentidos. La lectura literaria en la escuela. Buenos Aires, Li- bros del Zorzal. 146 Op. Cit 3. 147 Calvino, Ítalo (1992) ¿Por qué leer los clásicos? México, Tusquets editores. 145 554