versitarios, y a la vez construir un instrumento de evaluación alternativo a las modalidades tradicionales de pruebas estandarizadas, adecuado a las secuencias didácticas que elaboraban?
Si bien en toda práctica de taller se puede hablar de un proceso de evaluación permanente donde los índices de ponderación son muchos y variados, la instancia de práctica de aula de los residentes, como segmento inserto en un marco escolar que la excede, implica la necesidad de que la experiencia cierre de alguna manera con una tarea integradora, tanto para los alumnos destinatarios como para el proceso del practicante. Pensamos, entonces, redoblando la apuesta, en una actividad de evaluación final basada en consignas de escritura de invención 135.
Armar esa consigna sigue siendo uno de los retos más importantes del periodo de residencia. La propuesta debe recoger los contenidos desarrollados a través de una producción preferentemente ficcional convocando los conocimientos relacionados con el uso del lenguaje oral y escrito. La idea es que plantee un problema a resolver, tal como se propone reiteradamente en lo que se conoce como programa Alvarado( Nieto, 2014), a través de una producción en un género discursivo bien definido que puede integrarse, eventualmente, a otras producciones en diversos lenguajes. Promovemos que ese trabajo implique para los alumnos de las escuelas de residencia un proceso de escritura de cierta complejidad, con restricciones 136 orientadas a poner en juego conocimientos del área de Lengua, sobre todo gramaticales y sociolingüísticos. La experimentación con el aspecto ficcional, en tanto, va a convocar saberes del área de Literatura( sobre la literatura y sobre la teoría literaria, incluso provenientes del campo de la crítica), independientemente de que el género solicitado sea estrictamente literario, o no.
El segundo aspecto de la consigna, de la misma importancia que la precisión de su diseño, es propio de la actividad de taller y se refiere al proceso de socialización de las producciones y de devolución de parte del residente-docente. Sabemos que la escritura en taller es“ una modalidad en la que se privilegia la producción y en la que los textos producidos son leídos y comentados por todos”( Alvarado, 2001:38). En este mo-
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El término escritura de invención era preferido, por Maite Alvarado, al de escritura creativa, basándose en el concepto de inventio de la retórica clásica. Cf. Cap VI del libro homónimo, Escritura e invención en la escuela, de Maite Alvarado( 2013:153ss).
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El concepto de restricción no implica tanto una prohibición, como supondría el uso corriente del término, sino más bien un encauzamiento preciso de los términos del contrato que debe suponer la consigna de escritura. Proviene de la vertiente oulipiana de Grafein y establece tanto las vallas como el trampolín del trabajo de resolución( dos conceptos metafóricos que están en la base de la consigna de Grafein)
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