Los consabidos cerrojos sobre los contenidos de lengua o de literatura nos impiden oxigenar los pasadores. ¿ Será que un nuevo currículo deberá revisar las clásicas taxonomías para que podamos pensar( nos) desde vasos comunicantes o desde un universo uno, más abierto a ampliar aquella misma tangente del aula que a clasificar los continentes?
En el tramo de la práctica profesional docente de la formación de grado estas preguntas( que por lo general no quitan el sueño a los demás profesores) se convierten en graves cuestiones para quienes debemos acompañar a los alumnos residentes en el diseño de una planificación de clases.
El primer condicionante parte casi siempre de las propias escuelas de residencia: el tema que a cada uno le es asignado por su tutor de aula. Tema de Lengua o tema de Literatura. Ergo: cada practicante intentará, conforme lo que le haya tocado, un consecuente recorrido en reversa por los saberes aprendidos en una o en otra de las pistas determinadas, y sobre todo hará – como ya se sabe por innúmeras investigaciones – un reciclaje de lo que ha quedado sedimentado en su memoria de alumno de la secundaria.
Es por ello que en nuestro espacio de trabajo intentamos cuestionar fuertemente este presupuesto desde las primeras clases con los propios alumnos que iniciarán sus residencias, con el ánimo de que, una vez que cada uno comience a diseñar su planificación a través de un guion conjetural, no se ate a los clásicos contenidos y a las clásicas actividades. El propósito es que se asuman desde la integridad de su formación como enseñantes de Lengua y de Literatura, en cualquiera de los tramos de los programas escolares que les corresponda atravesar.
En otras palabras: que comprendan que cuando se enseña Literatura se puede enseñar Lengua, y viceversa. O incluso que podemos establecer una bisagra no sólo posible, sino necesaria, imprescindible. Para ello, promovemos que prioricen la modalidad de lectura y escritura en taller al momento de pensar en su secuencia didáctica para la práctica de aula, de modo que integren un trabajo con géneros discursivos literarios y no literarios; e insistimos particularmente en que se animen a proponer una instancia de evaluación con escritura ficcional, sin forzar, obviamente, sus decisiones personales ni el marco programático escolar en que se inserte el tema o módulo asignado.
Nuestro sustento teórico es amplio y arraiga en el campo de las investigaciones y experiencias con talleres de escritura, pero destacamos como piedra fundamental la tradición de Grafein. Recordemos que hacia finales de los’ 80, luego de atravesar la noche
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