Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Page 256
no lo ayuda a pensar en la escalabilidad de la enseñanza ni de los contenidos en sus
clases, por eso opta por otra denominación. Vuelve a ser notorio, como sucede en
otras planificaciones, cómo “romances” y “adjetivos” sí aparecen como contenidos
enunciados en su macrosecuencia, aunque no en la parte de presentación inicial de
su trabajo.
Girar en falso o enseñar, una disyuntiva.
Las resoluciones de las planificaciones llevadas adelante los alumnos esta-
rían evidenciando las ritualizaciones en la remisión a la retórica aspiracional que
constituyen una tópica que hacen distintiva a la norma oficial vigente. También, el
carácter regulatorio que tiene el género planificación en la formación inicial, más
propenso a la burocratización que al ejercicio de una práctica reflexiva. Ritualiza-
ción y regulación que se disocian de lo que efectivamente los docentes en formación
propondrán metodológicamente, por lo menos, en lo que a ubicación de contenidos
concierne.
A medida en que avanzan en la ideación de sus clases, en sus construcciones
metodológicas ponen en juego un código disciplinar que les asegura cierta estabili-
dad y escalabilidad en la enseñanza, dos cuestiones que son fuertemente ponderadas
y evaluadas en la formación inicial. Epistemológica y metodológicamente, la norma
oficial, marcadamente prescriptiva y evaluativa, en pos de “redefinir” una disciplina
escolar configurada históricamente, opera como un factor desestabilizador del traba-
jo docente. Y lo hace en tanto no explicita contenidos, ni orienta en su distribución,
ni da cuenta de una posible progresión. Si bien los docentes en formación recogen la
tópica de la “transformación social” que funciona como frases hechas o eslóganes y,
en un ejercicio de coherencia, tratan de seguirla con la perspectiva didáctica que se
le correspondería, es notoria la manera en que “incurren” en lo que no se podría ha-
cer: enseñar lengua y enseñar literatura, porque sería recaer en la “enseñanza tradi-
cional”. Sin embargo, para poder realizar su trabajo, recurren a los saberes que dan
identidad a la disciplina escolar, que la visibilizan y la dotan de mayor estabilidad.
Esto les permite salir del giro en falso que se provoca por la posición punitiva de la
norma oficial y las distintas agencias del estado que negativizan el trabajo de los ma-
estros y maestras en las escuelas. En otros términos, esto les permite enseñar.
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