Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Page 233

actualidad es muy común la mayoría de las familias se quedan si padre por varios motivos, muy lindo tema para intentar trabajar el día del padre, para aquellos niños que se sienten solos.” Leo cada cuaderno de bitácora con afecto y respeto. Me gusta y me parece importante hacer frecuentes devoluciones, como si fuéramos estableciendo un diálogo: a una le recomiendo una lectura que sigue un eje temático por el que manifestó interés, a otra le paso la página de internet de un ilustrador que le gustó particularmente, a quien le interesó una versión de Pinocho, le recomiendo leer la novela completa, festejo sus rechazos, sus plantarse frente a textos de baja calidad, comparto algunos de sus entusiasmos...Y seguimos viaje, confiando en que la frecuentación gozosa del encuentro con el objeto irá construyendo lectoras más agudas, capaces de –además de seguir disfrutando con cada lectura– pensarse como mediadoras capaces de convidar y estimular a otros.  La siguiente narrativa pedagógica se refiere a una clase en la cual las chicas debían aportan textos importantes, que las habían tejido en sus vidas. Durante el desarrollo del taller pude percibir que, más allá del bajo valor “literario” de los textos aportados, ellas estaban exponiendo la importancia de lo vincular y situacional asociado a la palabra. La consigna era que 10 estudiantes tenían que traer preparado para mostrar, leer, contar, algún texto significativo de sus vidas por la razón que fuera. El ejercicio es simple: una se para y cuenta por qué va a leer lo que trajo, luego lo lee. Sólo 5 de las nominadas habían respondido a la tarea. Cuando comienzan a leer me doy cuenta de que se trata de textos que yo rechazaría por “no literarios”, más bien, eran frases de autoayuda, del tipo “debes seguir adelante, no te detengas,...” Tuve que luchar con mi propio rechazo: eran las palabras que ellas habían elegido, eran importantes para ellas, en su historia. Escuchando, me doy cuenta de que las tres primeras en exponer marcaron muy fuertemente quién les había acercado esas palabras y en qué circunstancias. Ahí estaba la riqueza. Detengo la sucesión de exposiciones tras la tercera y pretendo hacer notar esto, para llevarlo al tema del mediador. La importancia que para cada una habían tenido esas palabras no estaba tanto en ellas mismas como en la mano que las había acercado y en el momento. Por ejemplo, una de ellas contó que su hermana no había podido terminar el secundario (no dio razones, pero yo percibí una historia dolorosa allí). Cuando ella se recibió, la hermana le regaló la tarjeta que nos leyó, en la que hablaba de triunfar, del éxito, la alentaba... Pero los día son los días y yo estaba un poquitiño más sensible que de costumbre. Cuando les hablo del tema del mediadior, de lo importantes que serían ellas acercando las palabras a sus niños en el jardín, me quiebro, me emociono. Sigo adelante, luego, pero ya el voltaje emocional de la clase era otro, a varias les brillaban los ojos o, directamente, lagrimeaban. Había un silencio profundo. A continuación, expone otra compañera: habla de una novela que no había traído, “porque siempre la presta”, y se puso a relatar el argumento. Algo bastante denso, parecía, mi escucha se aleja, hasta que escucho que dice “el protagonista tenía 233