Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Page 229

tales. - La mayoría de ellos manifiesta tener escaso conocimiento de la producción LIJ, sobre todo la de las últimas décadas; incluyendo la producción literaria de la propia provincia. - Se observa que muchos docentes en formación no consideran que la literatura sea arte o no tienen en cuenta esta dimensión de la literatura al imaginar su futura su práctica educativa. - Tampoco poseen, en muchos casos, formación artística, ni realizan prácticas artísticas en su cotidianeidad. Ni están familiarizados, en su mayoría, con consumos culturales tales como obras de teatro, cine independiente, presentaciones de libros, espectáculos musicales, entre otros. A partir de este escenario, me pareció que era necesario invertir la secuencia de trabajo. Considerando que, como sea, se vuelve imprescindible reencontrar el camino lector de cada una y volver a tejer desde ahí. Desde las canciones infantiles a veces, desde el significado de alguna frase dicha por alguien especial en un momento especial otras, desde los cuentos de hadas (ya no leídos por una abuela en camisón, sino predigeridos por Disney...) Colmarlas de libros bellos, actuales y viejos. En palabras de Cecilia Bajour (2008), “un encuentro contundente con textos y formas de leer que ponen de relieve que la literatura infantil y juvenil no es sólo un universo controlable de temas y formas con escasa variación y espesor”. Mucho, pero mucho taller: Encuentro sensible con el objeto, movilización de la emoción, abrir el permiso a la creatividad, mostrar alternativas a la famosa “hora del cuento” y su “¿cuál es el mensaje?”. Y una vez que la masa haya comenzado a leudar, a esponjarse en la emoción y la historia personal, realizar acciones tendientes a acompañar a cada potencial docente a concebirse como un mediador, o sea un sujeto que: - pueda reconocer la especificidad del campo y de sus contenidos y, en este sentido, no utilice a la literatura solamente en función de aprendizajes relacionados con otras áreas del conocimiento, desnaturalizando o soslayando su condición de obra de arte. - que atienda a potenciar la plurisignificación que prevé el discurso literario sin condicionar ni violentar (por forzamiento o limitación) los movimientos interpretativos de los lectores. - que sea capaz de reconocerle a los niños los derechos propios del lector literario. Y, por lo tanto, respete y no subestime sus posibilidades como constructores de sentidos. - que trabaje con una visión integradora, amplia y diversa de las prácticas estéticas. - que conozca, busque o descubra estrategias para ser un habilitador de la palabra. 229