Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Page 216

Tal como se aprecia el foco se encuentra en la construcción y proyección con los demás. En otro apartado el mismo manual se recuerda también en términos claros algo que normalmente ocurre a nuestros estudiantes cuando proyectan sus clases: “Un juego de rol no es muy distinto a la vida real: asegúrate de tratar a los jugadores como las personas que son […] A veces una partida acaba por disolverse cuando el guardián intenta que todo sea perfecto, ya sea por preocuparse demasiado por un mapa, los monstruos, la música… pero muy poco por los jugadores” (Petersen S. y Willis L., 2004: 130). Cuando nos olvidamos de n uestros estudiantes, la clase, al igual que la partida, también acaba de muy mal modo. Entonces, dadas las características de los juegos de rol señaladas hasta el momento y recordando las palabras de Bombini y Labeur: “Los profesores a cargo de este trayecto […] despliegan un sinfín de dispositivos y estrategias para garantizar que este escenario de tensiones encuentre una resolución interesante que evite la exigencia y la rigidez del cumplimiento de lo planificado, y que no niegue y recupere de manera productiva imprevistos, reencauzamientos, reformulaciones, devenidos del desarrollo de la propia práctica” (2013: 20). Me vi tentado a proponer una variante de este juego dentro de la asignatura “Enseñanza de la lengua y la literatura II” en el IFDC de Villa Regina. Experiencia en el IFDC Villa Regina La matrícula de este año 2016 fue muy reducida: apenas tres estudiantes. Número que resultaba curiosamente perfecto para una partida de rol. El tiempo también contribuía positivamente: los encuentros eran de dos horas semanales. Por lo tanto propuse a mis estudiantes, tras el receso invernal, un juego en el que debían redactar la biografía de un profesor de lengua y literatura recientemente recibido. En ese primer escrito debían consignar todos los datos que les parecieran importantes sobre ese “profesor/ra”. Eran libres de indicar lo que consideraran relevante: desde su formación y expectativas, hasta sus rasgos personales, tipo de voz, hábitos, gustos, etc. Cuando terminaron con la redacción de esa biografía, cada uno de ellos ya tenía su personaje. Ahora faltaba ponerlos en un mundo verosímil. Para que la experiencia aún más provechosa, invertimos las prácticas comunes de un juego de rol: uno de los estudiantes sería el personaje que había concebido y los demás serían los narradores. Reservé para mí un papel de coordinación. A continuación se eligió azarosamente –por medio de dados - quién comenzaría. Del 216