Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Page 211
manera abarcativa el concepto de juego como: “una acción u ocupación libre, que se
desarrolla dentro de unos límites temporales y espaciales determinados, según reglas
absolutamente obligatorias, aunque libremente aceptadas, acción que tiene su fin en sí
misma y va acompañada de un sentimiento de tensión y alegría y de la conciencia de «ser
de otro modo» que en la vida corriente”. (Huizinga, J., 2000: 45)
Respecto al rol del juego y la visión del académico holandés Carlos Morillas
Gonzáles resume:
La intención de Johan Huizinga, con su Homo Ludens, fue delatar la presencia del juego en la vida
social como un núcleo primario de la actividad humana. […] Querer saber lo que es el juego lleva al
autor a describir el fenómeno lúdico, a hacer que se manifieste el juego mismo circunscribiéndolo en
el universo humano, y descubrir con esto su carácter inderivable, independiente, primario. Así se
dispone la operación que se llevará a cabo en el resto de la obra y que revela una autética inversión de
los términos: articular varias formas culturales desde su origen en el impulso lúdico; constatar la
soberanía del juego en la emergencia misma de la cultura. Esta segunda descripción fenomenológica
lleva en su seno esa voluntad: desvelar que la cultura, al originarse, se juega, o dicho con mayor
contundencia, que la cultura es juego. (Morillas González Carlos, 1990: 11-12)
Por esta misma razón considero que en nuestro rol docente jugamos y ayudamos a
otros a descubrirse en el enseñar y aprender.
Al mismo tiempo coincido con la apreciación que el filósofo ecuatoriano Bolívar
Echeverría resalta dentro de la actividad lúdica. En el juego se encuentra una posibilidad
de mostrar las grietas de la actividad rutinaria, naturalizada y cotidiana. Esencialmente y
ayuda a deconstruir nuestras prácticas culturales (y nuestras formas pedagógicas) porque
“El juego […] consigue que se inviertan, aunque sea por un instante, los papeles que el
azar, por un lado, como caos o carencia absoluta de orden, y la necesidad, por otro, como
norma o regularidad absoluta” (2001: 5).
En cierta medida, los juegos de rol que propongo para este trabajo operan
precisamente en el filo del orden reglamentario y el caos de las contingencias cotidianas.
Veremos que con ellos será posible desarrollar prácticas y simulaciones que aportarán una
nueva dimensión a nuestros estudiantes y futuros docentes. Roger Caillois en Los juegos y
los hombres (1986) afirma de manera pertinente que:
“El juego propone y propaga estructuras abstractas, imágenes de ambientes cerrados y protegidos, en
que pueden ejercitarse competencias ideales. Esas estructuras y esas competencias son otros tantos
modelos de instituciones y conductas. […] los modelos que los juegos ofrecen constituyen otras tan-
tas anticipaciones del universo reglamentado...”(Caillois R., 1986: 13-14)
Los juegos de rol, sus componentes y vinculación con las prácticas
docentes.
La perspectiva de este trabajo se concentra en los juegos de rol nacidos durante
principios de los años ´70. Se reconoce como los impulsores de las mecánicas de estos
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