Congresos y Jornadas Didáctica de las lenguas y las literaturas. | Page 210

que afianzar una escuela que se aleje del conductismo y la formas tradicionales (positivistas y decimonónicas) es en la formación de nuestros futuros docentes. En tal sentido, hace cuatro años que dicto la asignatura “Enseñanza de la Lengua y Literatura II” en el Instituto de Formación Docente Continua de la ciudad de Villa Regina dentro del Alto Valle de Río Negro. La materia se corresponde al tercer año de estudios y coincide con prácticas en las que los y las futuros/as docentes deben elaborar sus primeras secuencias didácticas. Por lo tanto, desde mi espacio curricular procedo a fortalecer cuestiones abordadas en la materia anterior y al mismo tiempo el desar rollo de una reflexión sobre los saberes de nuestro objeto de estudio organizados en polos tales como lengua y literatura –aunque luego se van difuminando esas barreras taxativas-. Sumado a ello abordamos la figura de los posibles destinatarios de nuestras clases y los contextos de enunciación de nuestras prácticas. Por último, el cursado se concentra el proceso transposición didáctica, la organización de un recorrido y la puesta en funcionamiento de dichas planificaciones. Cuando asumí el cargo me encontré en la necesidad de la deconstrucción de mi propia práctica, la revisión de saberes, perspectivas, etc. También me hallé revisitando el camino sinuoso de mi formación como docente. En ese trayecto me encontré con aquellas cicatrices, aficiones, propuestas que por vía positiva o negativa fueron señalizando la ruta a este presente. Finalmente quedó algo claro: todo el trayecto se encontró (y se encuentra) asaltado por incertidumbres del tipo ¿quiénes somos? ¿Cómo llegamos a las aulas? ¿Qué han hecho de nosotros nuestros formadores? ¿Qué les hemos permitido hacer? ¿Qué enseñar? ¿Por qué enseñar? ¿Cómo hacerlo? Esas mismas preguntas nos mantienen ensayando cada día respuestas que convencen por un rato, permiten hacer exploraciones y tanteos que más adelante descartamos o que convertimos en los cimientos de nuestros nuevos proyectos dentro y fuera el aula. En todos los casos procedemos jugando, improvisando y aprendiendo. Este trabajo se vincula estrechamente con esto: el jugar. Si bien las teorías basadas sobre los juegos y su relación con el aprendizaje no son nuevas. Todo el siglo XX estuvo atravesado por abordajes desde diversos campos tales como la filosofía, la pedagogía y la psicología. Gran parte de dichos estudios se enfocaban primordialmente en el periodo de la infancia pero se dejaba de lado a los juegos como mediadores/facilitadores de aprendizajes en adolescentes y adultos. ¿Pero qué es jugar? Durante el primer tercio del 1900, el filósofo holandés Johan Huizinga definió de 210