Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 99
contexto educativo, ya que no se ha trabajado desde la escuela en la
enseñanza de la compresión lectora; no se han dado demasiadas
pautas ni estrategias concretas que sustenten su desarrollo, es decir
que estas destrezas se terminan aprendiendo de forma asistemática e intuitiva.
Como se parte del supuesto que una vez que el estudiante ya “ha
aprendido a leer”, el docente cree que podrá hacerlo para estudiar
sin tener problemas, abordando textos de diferentes formatos y
complejidad, como lo son los de las disciplinas, que se caracterizan
por la densidad léxica e informativa y un conocimiento específico
que se supone que el alumno ya ha adquirido previamente. Sin embargo, es frecuente observar que los estudiantes muestren carencias y dificultades en el momento de producir o interpretar textos
que comunican conocimientos.
Esto ocurre porque está instalado en el quehacer docente que se
aprende a leer y a escribir de una vez y para siempre, sin embargo,
tanto la lectura como la escritura son procesos que se van complejizando a medida que los alumnos adquieren nuevos conocimientos.
La práctica muestra que como el chico ya sabe leer, lo único que
hace falta es que aplique la misma técnica a diversos textos. Sin embargo, no se aprende a leer de una vez y en un ciclo determinado de
la escolaridad. Tampoco la competencia lectora es una técnica que
se aprende y aplica sin inconvenientes a cualquier tipo de textos.
Actualmente, se considera que las distintas disciplinas son espacios no sólo conceptuales, sino también retóricos y discursivos,
cada una con sus formas específicas de elaborar y comunicar la información. Aprender una disciplina (ciencias, matemáticas, literatura...) implica también aprender a leer y escribir sus propios textos
Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas
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