Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 100

(Carlino, 2005), dominando sus conceptos y hechos más relevantes, así como también las formas de representación oral y escrita de que se sirve para elaborar y comunicar sus conocimientos específicos. Es decir que la responsabilidad del proceso de enseñanza-aprendizaje de la comprensión lectora no debe ser sólo del profesor de Lengua, sino también de los profesores de otras áreas, quienes han de esforzarse porque los alumnos comprendan sus textos y adquieran los conocimientos propios de cada una de las materias (Cooper, 1990). De esta forma, esta afirmación apuesta por la introducción de la enseñanza de estrategias de comprensión lectora en todas las asignaturas, porque sólo así se facilitará la generalización del uso de dichas estrategias y esto redundará en un mejor rendimiento académico de los estudiantes. Para subsanar los problemas de comprensión de textos los docentes deben “ayudar” a sus alumnos a leerlos, Sánchez Miguel (2010) sostiene que “la lectura de los textos está ligada, no solo a las acciones de quien aprende, sino también de quien le ayuda” Las prácticas de lectura habituales en la escuela suelen ser aquellas en las que se pretende que el alumno extraiga información de los textos. Con este tipo de lectura no basta, es necesario fomentar en los estudiantes una lectura crítica en la cual deban interpretar a partir de las relaciones que se dan al interior de los textos. Es decir, para alcanzar una comprensión profunda se requiere de un proceso interpretativo, sino quedan solo en una comprensión superficial cuya única meta es la de memorizar información, retener palabras, datos, fechas, etc. Un profesor de Física puede tener dificultades para leer los textos que maneja un profesor de Filosofía, y viceversa; y sin embargo ambos 86 Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas