Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 985

do la propuesta de Dolz y Pasquier- se desarrolló en cinco talleres, la segunda en dos vinculados con la producción, la exposición y un cierre de autoevaluación, cinco para la tercera fase y dos para el trayecto final (v. cuadro “Secuencia para la reflexión sobre la argumentación”). Cada taller, dada la distribución horaria del curso, involucró dos instancias, la inicial vinculada con la práctica y la siguiente de reflexión más teórica, en la que se proponía una exposición y una lectura para fortalecer la propuesta iniciada en el práctico. Los textos propuestos para la lectura fueron seleccionados progresivamente a partir de datos que el contexto propuso, de modo de garantizar el ‘acceso al saber de referencia’ –debate sobre el papado, sobre las elecciones en la UNCo, sobre los argumentantes políticos, etc. Esta modalidad alentó en buena medida la participación del grupo y derivó, finalmente, en una mayor disposición a la selección de textos para el análisis. El punto de partida del curso fue la revisión de los contenidos del curso previa: la recuperación de las nociones de discurso, su carácter dialógico, su inscripción en un contexto dado, las relaciones con los campos de referencia, fueron las bases para recuperar las intuiciones de los/as estudiantes sobre la interacción argumentativa. El tipo de ejercicios que se aprovecharon para los encuentros prácticos fueron los siguientes: discutir posturas, aportar argumentos y evaluar su eficacia, reponer la argumentación desde el corrimiento de los lugares de la argumentación (Perelman y OlbrechtsTyteca), prever la contraargumentación y seleccionar los argumentos para construir respuestas a ella. Las exposiciones teóricas fueron responsabilidad de diferentes enunciadores, integrantes del desarrollo de competencias argumentativas (128)”. Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 971