Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 941

emancipación de la palabra del contexto simpráxico es el paso al lenguaje como a un sistema sinsemántico (Luria, Ob. Cit. Pp. 30, 31) Ahora bien, el lenguaje no solo se dirige hacia el mundo exterior, sino que también actúa como regulador de la conciencia y de la conducta. Vygotsky observó que el niño primero aprende subordinándose al accionar verbal de los adultos: recibe instrucciones (por ejemplo, acerca de cuál objeto debe alcanzarle) y, de esa manera, orienta y organiza su atención. A través del lenguaje, el adulto separa el objeto seleccionado para interactuar con el niño, para lo que debe aislarlo del resto de los objetos. Posteriormente, el niño utiliza su propio lenguaje exterior para llevar a cabo alguna acción, como puede ser la resolución de un problema (se pregunta en voz alta qué debería hacer, cómo hacerlo, etc.), pero, a medida que el lenguaje se va interiorizando, se fragmenta y pliega (Luria, Ob. Cit.) hasta transformarse en interior (“lenguaje interior”) y así, el sujeto regula su conducta sin tener que recurrir a la verbalización completa de la secuencia de acciones que debe seguir para realizar una acción. El lenguaje, entonces, es considerado una actividad con dimensiones sociales, ya que nace de la interacción entre el sujeto y el medio. No nace de un agente solo, sino gracias al contacto con otros (tiene un carácter dialógico) y se dirige también a los demás. Afirma Bronckart (Ob. Cit. 2008208) citando a Voloshinov: Para el autor [Voloshinov], todas las unidades del conocimiento humano tienen un estatuto semiótico; son signos de entidades 208 “Actividad lingüística y construcción de conocimientos”. En: www.lecturayvida.fahce.unlp.edu.ar Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 927