Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 940

zaciones y codificaciones, y usarlas en otras situaciones. Un ejemplo de ello son las producciones escritas. Así se comprende que los orígenes de la conciencia no se busquen en el interior del sujeto sino en el medio social (en el exterior). En términos de Luria, la palabra, en un primer momento, tuvo un carácter simpráxico (dependiente del momento y el lugar) y luego, uno sinsemántico (un sistema de códigos entrelazados capaz de utilizarse y ser comprendido “incluso cuando no se conoce la situación” (Luria, Ob. Cit. P. 31)). El signo adquirió, así, una función referencial que se dirige hacia fuera, hacia el mundo social, donde expresa ideas, acciones y cualidades (ejemplo de ello son las diferentes clases de palabras o categorías) de los objetos, aun en su ausencia (Luria, Ob. Cit.). La palabra, entonces, en relación con el pensamiento, da lugar a la abstracción y la generalización. (…) La palabra, en las primeras etapas del desarrollo del lenguaje tenía un carácter simpráxico. Se puede pensar que en las primeras etapas de la prehistoria del hombre, la palabra recibía su significación solamente de la situación de actividad práctica concreta: cuando el sujeto realizaba algún acto laboral concreto, elemental, junto con otros individuos, la palabra se entrelazaba con ese acto. (…) (…) Toda la historia posterior del lenguaje (…) es la historia de la emancipación de la palabra de la práctica, la separación del habla como una actividad autónoma, y sus elementos —las palabras— como un sistema autónomo de códigos; dicho de otra forma, es la historia de la formación del lenguaje cuando en él se fueron incluyendo todos los medios indispensables para la designación del objeto y la expresión de la idea. Este camino de 926 Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas