Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 909

(el deseo de ser aceptados y queridos) y la imagen negativa (el cuidado de no ser invadidos en nuestro territorio mediante imposiciones). En el corpus que estamos analizando las estrategias más recurrentes responden al tipo de las expresiones indirectas con cortesía negativa y positiva197. Esto se debe a que las figuras del enunciador y enunciatario, en estos textos, buscan salvaguardar su territorio, justamente en función de la preservación de los roles e influencia que se ponen en juego. En la misma línea, puede mencionarse la preferencia por el uso de términos cuyo contenido semántico adolece de una designación específica y, en cambio, contiene indicaciones más amplias. Dicho mecanismo de selección en el uso de la terminología se relaciona con la preferencia por un tipo de expresión, cuya apariencia eufemística, suaviza, aunque no oculta, la fuerte dirección performativa de este tipo de comunicaciones. Solicitaremos la revisión (en lugar de “pediremos el control”) Abordaremos el tema (en lugar de “enfrentaremos el problema”) Sírvase Ud. Disponer se nos envíe (en lugar de “envíennos a la brevedad”) 197 Pueden reconocerse en este sentido tres tipos de estrategias: 1-Abierta e indirecta con cortesía positiva: el emisor muestra su intención pero trata de compensar el posible daño a la imagen mediante estrategias orientadas a la imagen pública positiva o negativa. 2-Abierta e indirecta con cortesía negativa: responden a un tipo de acto que no pretende limitar la libertad de acción del destinatario. Son lo que habitualmente se consideran “cortesía”. Consisten en hacer un acto pero con gran respeto, sobre todo cuando no hay igualdad o familiaridad. Todas las lenguas cuentan con formas convencionalizadas que sirven a esta estratregia y 3-Encubierta: la verdadera intención del emisor se disimula, evitándose la responsabilidad de haber realizado el acto. (Nota de las autoras) Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 895