Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 895

ra gran parte de la realidad. Sin embargo, por más que el espectador, el fotógrafo o camarógrafo deje algo o alguien “fuera del campo” o en espacio off, ese algo o alguien sigue existiendo a pesar de su invisibilidad; es decir, el “fuera de campo” constituye un espacio invisible que rodea a lo visible: Pero sólo allí, en ese preciso lugar, se puede mirar la obra mirando a través de la obra, como quería Duchamp […]. Es imposible no hacerlo, en realidad: la mirada se posa en el vidrio y al mismo tiempo lo atraviesa y, entre las figuras, se puede ver la ventana que está detrás y, a través del vidrio de la ventana, la fuente que está en la entrada del museo, e incluso a los visitantes que de tanto en tanto deambulan entre la ventana y el vidrio e interceptan la visión o improvisan un fondo oscuro que refleja al espectador. La mirada se demora irremediablemente en el trayecto, como corresponde a una obra definida como un “retardo” [a delay in glass]188. (Speranza, 2006: 9) La novia y la sociedad que la desea existen en un intersticio, en un “entre” dos vidrios, dos ventanas, dos lados o más. Al mirar a través del vidrio, el “fuera de campo” puede pertenecer tanto a un adentro como a un afuera. La cibercultura conforma diferentes “campos” y “fueras de campo”, tanto dentro del ciberespacio como lejos de él, y esta forma de mirar permite pensar la cultura como texto. 188 La cursiva corresponde al original. Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas 881