Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 894
obra sobre la que se han hecho los más diversos análisis y que bien podría hoy leerse como símbolo de la pantallización en la era digital. La
obra de Duchamp consta de dos hojas de vidrio entre las que se disponen otros materiales: papel aluminio, alambre fusible y polvo. Según
explica el propio autor, la zona superior del Gran vidrio representa una
novia que se está desnudando para incitar a sus amantes, situados en la
zona inferior. En la zona inferior, los nueve hombres representan, en
su conjunto, a la sociedad: un sacerdote, un mensajero, un soldado, un
gendarme, otro policía, un jefe de estación, un criado, un repartidor y
un sepulturero. Todos tratan infelizmente de alcanzar a la novia. Los
solteros se comportan como marionetas cuyos hilos podrían ser movidos por la novia pero la barrera de aluminio lo impide. Esa imposibilidad transmite una imagen de soledad profunda, de aislamiento e insatisfacción; características también usadas para describir la
cibercultura, la invasión de la tecnología, el individualismo y autismo
tecnológico al que nos lleva el notable incremento de la dependencia de
computadoras para actividades de la vida diaria (compras, entretenimiento, estudio, etc).
Graciela Speranza en Fuera de campo. Literatura y arte argentinos
después de Duchamp (2006) propone una lectura del arte a través del
Gran vidrio de Duchamp que puede ayudarnos a leer una realidad
invadida de grandes vidrios, pantallas que replican, reflejan o refractan la realidad. El término “fuera de campo” que timonea la propuesta de Speranza proviene de la fotografía y del cine. Mirar el
mundo a través de la lente de una cámara de fotos o filmadora permite delimitar y seleccionar lo que se desea observar, dejando afuey estudios, así como obras preliminares para la pieza. El artista publicó
las notas y estudios como La Caja Verde en 1934.
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Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas