Congresos y Jornadas Didáctica de las Lenguas y las Literaturas - 2 | Page 892
En Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con
muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido
a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir,
ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que veden el paso. Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en la mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed.
(Borges, 1952: 607)
Muchas veces la lectura y búsqueda de información en un texto,
un libro de papel o una biblioteca es representada por un laberinto
con puertas y muros, pasajes escondidos y senderos que se bifurcan. En cambio, leer un texto digital, en lo personal, me remite a
deambular por el desierto, recorrer un espacio sin rincones, ni horizontes: un laberinto de arena. A través del arte he arribado a la idea
de que el peligro no reside en pensar el hipertexto del ciberespacio
como un desierto/laberinto de arena, sino en leerlo valiéndome de
antiguas referencias, herramientas o estructuras que responden a
los códigos impuestos por el laberinto con muros (las cuales sólo
son aplicables a la lectura del texto en papel). Como insinúa el cuento de Borges, perderse en un desierto de arena por no ser capaces
de descubrir sus propias referencias para encontrar la salida puede
devenir la muerte.
A través del vidrio
En las dos últimas décadas, la pantalla, a paso acelerado, ha ido ganando terreno al papel. Su impacto en la sociedad presenta varias posibilidades de análisis. Las pantallas habitan el mundo del entretenimiento
(cine, tv, internet), de la seguridad (pantallas de vigilancia en calles, viviendas, negocios e instituciones), de la salud (numerosos estudios se
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Investigación y Práctica en Didáctica de las Lenguas